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Y a todos nos llevó el tren... |
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| Fernando Andrade Domínguez | El Pitic |
El tiempo en su inexorable marcha nos da y nos quita, a nosotros nos quitó el tren, medio de transporte económico y servicio de carga de que fuimos privados, pero que tenemos la intima confianza de que tarde que temprano la justicia divina nos devolverá el caballo de hierro a los pueblos ferrocarrileros: Nogales, Santa Ana, Benjamín Hill, Carbó, Hermosillo, Empalme, Obregón, Navojoa, etc., en los que el tren formó parte de la cultura y la historia regional.
Estación del Ferrocarril Se pueden platicar muchos hechos y anécdotas relativos al tren pero siempre nos quedaríamos cortos, aquí en Hermosillo fuimos un pueblo trenero como lo atestigua la historia, cuando un político de amplia trayectoria y en campaña dirigía un discurso en el inolvidable Jardín Juárez, en eso pitó la locomotora anunciando su arribo y el público en masa lo dejó hablando solo, el personaje de marras muy molesto solo pudo cerrar su discurso con un “pueblo trenero *+’¡0=ç$&/..." ni modo... La vieja costumbre de acudir a la llegada y a la salida del tren para ver quien llegaba o se iba. El muy mal recordado bombardeo del domingo 28 de abril de 1929, que se realizó tomando como blanco primordial la Estación del Ferrocarril, cerebro neurálgico de las comunicaciones militares. En el record Guinness aparece la Estación del ferrocarril de Hermosillo como la única en el mundo en que el conductor maquinista, llegaba primero que el convoy, se bajaba frente a la Estación y la locomotora y vagones seguía dando la vuelta por “La curva”, hasta llegar también a la Estación central en un perfecto y calculado conocimiento de la ingeniería y el tiempo. En la estación del ferrocarril establecida en Carbó, Sonora, a casi 70 kilómetros de la capital, con fecha 7 del mes de junio del año de 1946, todavía cuando las locomotoras a vapor atravesaban la campiña sonorense, obligando a escuchar su agudo y sonoro silbato que pregonaba su metálica presencia; llegó a la entonces Terminal de Distrito del Ferrocarril Sud-pacifico de México, procedente de Nogales, Sonora, la máquina que jalaba al furgón N.W. 47319 conteniendo madera documentada en Springfield, Missouri y consignada a Carlos V. Escalante en Hermosillo, Sonora.
Estación del Ferrocarril y Café Monterrey El día 8 de junio al entrar en servicio el turno de 2 a 9 horas de la tripulación de patio compuesta por el jefe Francisco Reyna Terán, los garroteros José Arredodo C., Jorge Félix Gómez V. y Francisco Saralegui M., dieron principio a sus labores habituales, la formación de un convoy que sería movilizado aquella misma mañana por el tren 1761 sur. Se fueron colocando los furgones por el orden de estación de destino, tocándole en la parte sur el vagón de referencia y todavía no se sabe si por una falla en el sistema de frenos o por negligencia al aplicarlos, se desprendió de los demás y poco después tomo velocidad más o menos como a las 3.15 de la tarde. El telegrafista J. Liborio Arvizu se dio cuenta y lo comunicó al jefe de patio y aunque se trató de darle alcance con la máquina, no obtuvieron resultados positivos por una falla de los inyectores y a la falta de presión de vapor. Vía telegráfica se dio aviso al despachador de trenes en Empalme que rápidamente y por la gravedad de caso giró por la misma vía, las instrucciones pertinentes tendientes a evitar un choque. Se comunicó a Estación Pesqueira para que fuese colocado un descarrilador, pero cuando logró la comunicación, el furgón sin control ya había pasado por ese lugar, desplazándose hacia el sur como bólido, más que nada, debido a la pendiente del terreno, dándose después el rarísimo caso de que la unidad loca entrara por la pierna norte de la “y” que existía en la unión, muy cerca de la actual central de autobuses de Hermosillo, brincando, sin descarrilarse el cambio de vía de aquel sitio, perdiendo velocidad poco a poco para continuar rumbo a la antigua Estación del Ferrocarril, dócilmente, como obedeciendo una orden, lentamente se fue a parar en la vía principal frente al molino la fama. La persona que recuerda esta vivencia el Sr. Epifanio Zamorano Ramos hizo el relato a la Sociedad Sonorense de Historia A.C. En aquella época, ocupaba el puesto de ayudante del jefe de tomadores de tiempo en la División Sonora del Ferrocarril Sud-Pacifico de México, con residencia en Empalme y por razones de trabajo se servía de las hojas usadas por los despachadores para registrar los movimientos diarios de trenes y al cotejar las tarjetas de tiempos de salidas y llegadas de trenes, tuvo la oportunidad de ver la hoja correspondiente a la fecha citada y que tenía que registrarse de alguna forma dándosele el carácter de tren extra a este aplicado, disciplinado furgón, causante de más de dos dolores de cabeza. Como verán, son estas unas pequeñas muestras de lo que el ferrocarril significó para los lugareños que vivieron la cultura del tren, causante directo de que El Retiro, La Placita de Romero, El Pueblo Nuevo y varios barrios más, nacieran al establecerse la Estación del Ferrocarril que por tantos años formó parte de la geografía de la ciudad de Hermosillo. Existen muchos lugares más en donde su clásico silbido todavía estremece y hace derramar más de una lágrima a los pocos que aún quedan para recordar.
Movimiento en la Estación del Ferrocarril Las imágenes que aparecen en este artículo, no describen el hecho que se relata; sin embargo, nos ilustran sobre el aspecto y el movimiento de la Estación del Ferrocarril y de la famosa “Curva” también conocida como “Pera del Ferrocarril”.
Antigua Estación del Ferrocarril
Panorámica de la Curva del Ferrocarril G r a c i a s
Fernando Andrade Domínguez |