Fernando Andrade Domínguez El Pitic

Mientras más revisábamos el texto, mas nos intrigaba el autor. Después de varias indagaciones en archivos y hemerotecas, hemos podido hilvanar la siguiente trayectoria de Federico García y Alva.

Nació en Orizaba, Ver., hacia 1870. A principios de la década de 1890 era redactor en El Universal, dirigido entonces por Rafael Reyes Spíndola, en la Ciudad de México Ahí continuaba publicando en diciembre de 1898. También colaboró en El Imparcial, fundado por Reyes Spíndola en 1896. Y como corresponsal de este diario viajó a Sonora en 1904.

Antes en 1903, al parecer enviado por Ramón Corral, de acuerdo con el general Luis Terrazas, hombre fuerte de Chihuahua, García y Alva se dirigió a esta entidad federativa para editar la obra Álbum Directorio del Estado de Chihuahua. Chihuahua antiguo y moderno. Descripción e ilustración de sus elementos y progresos en todas sus formas (sic), parte de la Serie “México y sus progresos”. Colaboraron con García y Alva sus agentes José Torres Ovando, B. Pérez Llorente y Carlos M. Cortés.

En 1904, García y Alva con su agente y colaborador Carlos M. Cortés, ambos de  El Imparcial, viajan a Sonora, para cubrir del 3 al 22 de noviembre, la gira de Ramón Corral, Secretario de Gobernación desde 1903 y vicepresidente electo de la República unos meses antes, quien venía de representar al presidente Díaz en la Exposición Internacional de Saint Louis Missouri, en Estados Unidos, denominada oficialmente  “The Louisiana Purchase Exposition”.

La cobertura de la gira de Corral tuvo como resultado el Álbum-Crónica de las fiestas efectuadas en Sonora en honor del señor Vicepresidente de la República Don Ramón   Corral y de la señora Amparo V.E. de Corral. Obra escrita por encargo y con el apoyo del Comité Directivo de Recepción en Hermosillo (sic) Los créditos otorgados son: Director y Editor Federico García y Alva, agente colaborador  Carlos M. Cortés y fotógrafo W. Roberts, quien afirma su director y editor, tomó “todas las vistas del libro”. Y probablemente buena parte de las del álbum-directorio.

Ésta puede considerarse la primera de las dos obras que García y Alva publicó sobre Sonora. Ambas por encargo. Su estancia en Sonora se prolongó. En uno de los banquetes en Hermosillo ofrecidos a Ramón Corral y su esposa, aparece registrada como asistente de García y Alva, la señora Esther T. de García y Alva.

Cuando el 22 d abril de 1905 se nombran los integrantes de la Delegación Sonora para conmemorar el Centenario del  Natalicio de don Benito Juárez, García y Alva resulta uno de los dos secretarios de ella. El otro era Brígido Caro. El presidente era el Lic. Aurelio D. Canale, quien luego se desempeñara como secretario particular del general Victoriano Huerta en la presidencia de este.

La delegación adopta como órgano a El Sonorense. Semanario liberal, en su segunda época, que tiene como “director propietario” a Brígida Caro. La primera plana de su primer número, de fecha 31 de mayo de 1905, destaca el titulo del editorial “Lo que Somos, lo que seremos”   el acta de instalación de la delegación.

García y Alva también se desempeña como jurado en un certamen patrocinado por la Delegación Sonora para celebrar el centenario del nacimiento de Juárez, junto con Enrique y Antonio B. Monteverde. Este último es el director de la imprenta del gobierno estatal, donde se dará a la estampa el álbum-directorio.

En su estadía en Sonora, Federico García y Alva traba relaciones con un grupo de periodistas aglutinados por el gobierno estatal, como Brígida Caro (1858-1940), Pedro N. Ulloa (1881-1912), Francisco T. Dávila, Aurelio Pérez Peña, Roberto Bernal, J. Espergencio Montijo y Juan de Heras. Periodistas y funcionarios de gobierno, de manera alterna o simultánea. Estos y García y Alva seguirán una trayectoria caracterizada por servir al gobierno porfirista, por oponerse al maderismo dentro del país, por colaborar con el régimen huertista y por luchar contra el Carrancismo desde los Estados Unidos.

García y Alva vuelve a encontrarse en Los Ángeles con Juan de Heras, de quien llega a ser su empleado en El Heraldo de México. Ahí también frecuenta a Brígida Caro, que fué director del mismo periódico.

En 1911, dirige dos semanarios anti-maderistas, El Alacrán y El Vale Panchito, Semanario Popular de Caricaturas. En ambos las ilustraciones son centrales para definir la orientación del semanario.  Francisco Zubieta y José Guadalupe Posada son, respectivamente, los autores de las caricaturas.

En 1916, García y Alva se describe como “el primer periodista que se lanzó contra Madero y su funesto partido, aún desde antes que fuera Presidente […]  luchando  […]  en periódicos todos fundados por mí, con mil dificultades pecuniarias, en las que me ayudaba el General  [Félix Díaz] (sic). Afirma que en 1911 había surgido “el Reyismo por segunda vez”, que Félix Díaz lo apoyaba y él lo secundaba en la prensa,”en el sentido de seguir atacando enérgicamente a Madero y sus secuaces” (sic), en periódicos que hizo con “elementos del Reyismo”. También reconoce haber publicado El Tribunal, “un formidable periódico anti-Maderista  […]  hasta el triunfo de la Ciudadela (…). Enseguida se queja de Huerta.

Dos años después de la caída del gobierno de Huerta, en 1916 García y Alva  aparece vinculado a la Revista Mexicana, editada en San Antonio, Texas, por Nemesio García Naranjo, donde publican Emilio Rabasa, Victoriano Salado Álvarez, Celedonio Junco de la Vega, Querido Moheno, José Juan Tablada y Manuel Calero, entre otros, de filiación porfirista o huertista.

También en 1916, García y Alva resume su vida política:

En toda mi vida no he pertenecido más que a dos partidos políticos: El Corralismo […], para mí el único defecto que tuvo la candidatura del señor  [Ramón Corral], fue el de haber sido […] consigna del General Don Porfirio Díaz, de quién, […] fui y soy un profundo admirador, pero de quién no fui partidario, por […]  [el]  funesto grupo científico […] Y al Felicismo pertenezco, porque para mí es el General Don Félix Díaz el hombre ideal que necesita la Patria para su salvación y para su reconstrucción; [. . .]  a quien dije poco más o menos:  “la caída del General Díaz y de Corral, deja a la patria al borde de la perdición, pues queda en manos de fracasados, de impúdicos y traidores”.

En 1917, un abogado estadounidense identifica a García y Alva como integrante del Felicismo, junto al general Manuel Mondragón, Cecilio Ocón, Enrique C. Creel, Luis Terrazas y Miguel Tarriba.

En 1921, García y Alva se halla en los Ángeles, California, como gerente de la “Agencia ¨México en la expatriación¨, Arte, Ciencia, Periodismo, Literatura y Comercio” (sic) y como encargado de la sección editorial del periódico El Heraldo de México. Se quejaba de no contar con un periódico propio para la causa felicista, recomendaba que sus editoriales se tradujeran al inglés y enviaran a los grandes periódicos de los Estados Unidos y arremetía contra el Obregonismo y el Plan de Agua Prieta.

La red Felicista incluía también a Sonorenses,  gentes identificadas con la entidad, como a Emilio Kosterlitnsky, Francisco G. Reyna, Alfonso de la Huerta, Marcial L. Gallegos, a varios jefes yaquis, a Brígido Caro, al diputado Ángel J. Cortés, al sinaloense Miguel Tarriba y a Alberto Terrazas Cuilty, de  Chihuahua.

En marzo de 1924, García y Alva sale de El Heraldo de México; atribuye su salida a una alianza entre César F. Marburg y Brígido Caro. Marburg era propietario del periódico y a la muerte del director y copropietario Juan de Heras había entrado en litigio con la viuda. Es interesante señalar que García y Alva había conocido en su estancia en Sonora a Heras, Marburg y Caro.

También en marzo de 1924, aparece la última nota que hemos localizada publicada por García y Alva en el periódico La Prensa de Sonora de Hermosillo, manifestando su indignación por la condena a la pena de muerte del mexicano Aurelio Pompa en los Ángeles.  El resto de 1924 y 1925, García y Alva lo emplea preparando el lanzamiento de la revista México, de la que alcanza a circular cuatro números, con la colaboración de  Francisco López Carvajal. El deslinde de García y Alva con el doctor en derecho Julio Ziegner Uriburu, al parecer colombiano, también radicado en Los Ángeles, que se había perfilado como un patrocinador importante de la revista, lleva al rompimiento con Félix Díaz.  En septiembre de 1926, Federico García y Alva escribe a Félix Díaz, comunicándole que se separaba de su amistad y de su partido en virtud de no merecer el trato que le daba después de quince años de adhesión incondicional.  En la carta, alude a un frase de Nemesio García Naranjo quien en 1914 señaló “[…] Don Federico es más felicitado que Don Félix Díaz […] se despidió Federico García y Alva de Félix Díaz como su ex amigo, ex partidario y ex servidor.

Rodolfo Reyes, desde Madrid, Ignacio L. Rodríguez, desde Houston, y Mariano Viesca Arizpe, desde San Antonio, intervienen para que la diferencia se arreglara amistosamente, aunque todavía un año después, en Septiembre de 1927, Federico García y Alva y Félix Díaz seguían enemistados.  De García y Alva no hemos encontrado más datos.

Tanto el autor como la obra están en el marco del espacio público porfiriano, cuando se registra en México “el desarrollo de un espacio público moderno”, de la mano de la reorganización del espacio urbano, al lado de actores y hábitos tradicionales.

Durante la segunda mitad del porfiriato, a partir de 1903, digamos, con la aparición de un reyismo por fuera del gobierno y la visible difusión del magonismo-, se refuerza el control de los espacios públicos y de la opinión pública por los gobiernos federales y estatales. Y se refleja en las publicaciones periódicas que mezclan el culto a los héroes liberales y su memoria, el elogio al mutualismo patrocinado por las autoridades y la suspicacia o el vacío ante las manifestaciones de la vida asociativa independiente de los nuevos actores como los obreros y ante la resistencia de los yaquis y seris en Sonora.  Las publicaciones oficiosas u oficiales son parte del intento por apelar a una opinión pública ficticia, que en poco tiempo se hará real.

La trayectoria de Federico García y Alva a través de los ambientes de los periódicos de Reyes Spíndola, de las obras por encargo bajo el padrinazgo de Ramón Corral, del hostigamiento político a Madero y del servicio a Félix Díaz ilustra como estas publicaciones y su entorno eran un “imperfecto sucedáneo del partido político” para la época.

Álbum Directorio del Estado de Sonora 1905-1907

Gracias

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