Fernando Andrarde Monumentos, Placas y Estatuas
de Hermosillo, Sonora


Fernando Andrade Domínguez El Pitic

Como sello distintivo de cada ciudad, sus gobernantes y ciudadanos deciden rendir un homenaje a sus héroes, tanto civiles como militares, a símbolos cívicos o patrios, todos muy importantes por ser representativos de algunas etapas históricas  y políticas del Estado, en honor y admiración a vecinos con una trayectoria digna de perpetuar a juicio de las autoridades responsables al respecto.

Como cosa curiosa, aquí en Hermosillo, con nuestro sello de “regionalistas”, si se fija usted, en su gran mayoría los monumentos o estatuas erigidas en honor de personajes corresponden a gentes nacidas en la región,  con contadas excepciones   y ya desde el año de 1911 en que se colocó oficialmente en la capital del Estado de Sonora,  el primer monumento dedicado en honor del  Padre de la Patria Don Miguel Hidalgo y Costilla a un costado de lo que hoy conocemos como Plaza Zaragoza, (estatua que se convirtió en un judío errante, ha ocupado cuando menos cuatro sitios de la ciudad),  se dio inicio a esta costumbre mundial para perpetuar la obra llevada a cabo en vida por el personaje o simplemente como un adorno a la localidad. A esta estatua le cayó un rayo teniendo que ser objeto de cirugía férrea ya que su cara quedo destrozada al caer al pavimento.

El Segundo monumento erigido, hasta el año de 1932, correspondió al orgullo del Estado de Sonora y de México entero: Jesús García Corona, un héroe civil, reconocido en todo el mundo por ese ejemplo de desprendimiento terrenal en un sacrificio que raya en lo celestial, que solo un iluminado puede realizar.

Los artistas Fermín Revueltas e Ignacio Asunsolo fueron los encargados de llevar a cabo los trabajos tendientes a inmortalizar con su genio creativo estas primeras muestras de gratitud de un pueblo agreste pero muy consciente de la grandeza de hombres nacidos fuera de serie, desprovistos de egoísmo y con una sed de poder llevar a sus semejantes, a una mejor vida.

En esta ciudad capital de Hermosillo, Sonora, los monumentos y  estatuas alusivas a personajes celebres se reducen a ciertos sectores, no es común el hecho de que en algún barrio citadino se encuentre este tipo de testimonios, por lo general obedecen a fases  correspondientes a situaciones políticas y sociales, salvo ocasiones como en el caso de El Mundito en el jardín de niños localizado en los predios del antiguo Hospital del Estado en el cuadrángulo formado por la Elías Calles, Jesús García, M. González y Morelia.

Durante el Gobierno del Lic. Luis Encinas Johnson, los monumentos del Boulevard Rodríguez están curiosamente ligados integrando un Sistema Urbano pero con matices políticos, factor principal para la realización y culminación de la obra iniciada por el Gobernador Anselmo Macías Valenzuela, continuada por el Gral. Abelardo L. Rodríguez y realizada por el Lic. Encinas Johnson.

Es de llamar la atención el hecho de que en esta ciudad no exista un monumento al Gral. Francisco Villa, Emiliano Zapata, Cuauhtémoc, Allende, Abasolo, Guillermo Prieto, Hernán Cortez, etc., me refiero a monumentos o estatuas, no recuerdo si existen placas alusivas, como la del Gral. Lázaro Cárdenas en los límites de la Jesús García y la Revolución,  pero aquí se comprueba lo regionalistas que somos. En el resto del país se encuentran monumentos y hasta plazas en honor de estos personajes por mencionar solo a los  que vienen a mi mente en este momento, pero si es de subrayar el hecho, de que inclusive monumentos de héroes nacionales han sido desplazados para dar lugar a personajes regionales.

Siguiendo un eje imaginario de sur a norte, trazado por la costumbre de atravesar la ciudad en su parte más atractiva, sobre el Boulevard de Vildósola, nos encontramos en el Vado del Río un recordatorio a Don Venustiano Carranza, irónicamente sobre el lecho del río que provocó el disgusto de los Sonorenses, cuando quiso nacionalizar sus aguas. El autor de esta escultura fue Luis Sanguino y fue develada por el Presidente de la República don José López Portillo con motivo de la IV Reunión de la República y salvo mejores opiniones, la obra es excelente y quizás pertenece al grupo de las más bellas que existen en esta Ciudad del Sol.

Al terminar de cruzar el Vado del Río, este Boulevard de Vildósola, cambia su nombre por el de General. Antonio Rosales y hacia el lado derecho en una de las laderas del orgulloso Cerro de la Campana sobre su costado oriente, existe un busto y plazuela en honor del recordado Poeta Facundo Bernal López un eterno enamorado de su ciudad y que para la posteridad dejó sus inolvidables poesías, así como su hermano Francisco Bernal López, también con una extraordinaria vena y que nos heredó aquel Soneto al menudo:

¡Oh menudo sabroso te saludo¡
En esta refrescante aurora
Que reclama alimento, pues es hora
En que estás cocido y yo crudo.

Manjar tan exquisito jamás pudo,
Colocar en la mesa una señora
Con más razón si es dama de Sonora,
La tierra favorita del menudo.

Por esto te distingo y te respeto
Por eso te dedico este soneto
A tu grato sabor en alabanza

¡Cantan mis versos francos y elocuentes¡
En honor de tus cinco componentes:
Caldo, pata, maíz, tripa y panza. 

En la esquina de la transitada Avenida Rosales y Serdán, existe una plazuela enfrentito en  donde se localizaba el Banco de México en la que se encuentra un busto de Don Rodolfo Campodónico “El Gran Champ como se le conocía popularmente y que está considerado de los músicos Sonorenses más famosos e importantes. Nacido en esta Ciudad el día 3 de Julio de 1886 y autor del famoso vals “Club Verde”, composición que ella sola representa  –lo dijo el Prof. Eduardo W. Villa- un eterno monumento a su genio musical. Este busto fue realizado en la Ciudad de México por el escultor Ignacio Asunsolo

En los interiores del Palacio de Gobierno se encuentran dos estatuas erigidas en honor de dos personajes Gral. Pesqueira y García Morales, oriundos ambos del Estado de Sonora, copias de los que se encuentran sobre el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México. Dos estatuas que lucen en forma muy adecuada y que adornan enormemente los jardines interiores del Edificio de Gobierno.

Ya sobre el Campus de la Universidad de Sonora, localizamos algunos testimonios del pueblo sonorense para demostrar su gratitud a personajes que forman parte importante del desarrollo histórico, político y social y así vemos sobre la explanada de la Escuela Primaria “Alberto Gutiérrez”, una estatua en honor del policía Enrique Morales Alcantar “Moralitos” como popularmente se le conoció, un hombre honesto, servidor público que en esta zona escolar cuidaba de los alumnos infantiles que acudían a ese plantel educativo y perdió la vida en una revuelta callejera en que participaban grupos inconformes de estudiantes de la Universidad. Esta estatua es  una obra del escultor sonorense, nativo de Empalme, Son., José Balderrama Orduño,  que se echó a cuestas la tarea de realizar la obra que rinde homenaje a un servidor del pueblo.

A un costado se alza una columna conmemorando los 200 años de la Fundación de la Ciudad, lugar en que en tiempos anteriores se encontraba  el monumento a los Niños Héroes de Chapultepec, a un costado del edificio del Museo y biblioteca. El monumento a los Niños Héroes de Chapultepec también fue desplazado hacia el norte de la Ciudad en una pequeña plaza que se localiza en el Boulevard Gómez Farías a un costado de la Escuela Prevocacional “Carlos Espinoza M.”.

En el Museo y Biblioteca se encuentra una imponente escultura del Gral. Abelardo L. Rodríguez, una pieza única de un Gral. Rodríguez sentado en la silla presidencial o del Gobierno del Estado de Sonora, Era originario de San José de Guaymas, y tuvo un papel importante en la formación del México post-revolucionario. Esta obra fue develada en el año de 1950 y fue obra del escultor Ignacio Asunsolo. Es de un tamaño descomunal por lo que cubre perfectamente el área en que fue colocada luciendo en forma muy especial.

“Allí enfrentito”, como decían en mi barrio,  de este prestigiado edificio se encuentra la Plaza Emiliana de Zubeldía en donde se localiza un busto de la distinguida maestra de música que por muchos años laboró en el alma mater formando y dirigiendo grupos corales. Originaria de España, decidió quedarse a radicar en Sonora tomándola como su tierra adoptiva. Esta escultura es una obra del Maestro Ciro Sotelo.

Lo que se considera una de las más grandiosas obras escultóricas en el Estado dedicada a uno de los más preclaros de los personajes sonorenses de la Época Colonial: El Capitán  Juan Bautista de Anza, llamado “El Caballero de Anza”, aparece montado en un caballo que tiene su pata delantera al aire lo que denota que el personaje murió a consecuencias de las heridas recibidas en combate, originario del Presidio de Fronteras, Son., Gobernador del Estado de Sonora y gran expedicionario fundador de la Ciudad de San Francisco, California U.S.A. Esta obra escultórica pertenece a Julián Martínez, un Español, nacionalizado que ha tenido una gran participación en el desarrollo escultórico de México, su obra en Sonora es muy notable.

Esta figura ecuestre se encuentra en la mejor posición, en un gajo de la Ciudad que nos permite apreciarla en toda su magnitud, con un marco espléndido del Edificio de Rectoría de la Universidad de Sonora, lamentando el hecho de que también atrás del Caballero de Anza, se encuentra un área con una contaminación visual extrema,  una gigantesca mancha de anuncios publicitarios sin ton ni son, que originan una visión pésima a los turistas y a todos los que transitamos sobre el Boulevard.

En la intersección de los Bulevares Encinas y Rodríguez en la esquina oriente, si se fija usted bien, va a encontrar una preciosa estatua a la Caperucita Roja dentro de un jardín de niños que funciona en el lugar y se le debe dar crédito al talento y manos maestras del Profr. Francisco Castillo Blanco, autor también de las Ninfas que adornaron el Cine Teatro Sonora, “La Piedad” a la entrada del Sanatorio Olivares, la estatua de Benito Juárez con su hermosa Águila y que me contaron que se encuentra en los terrenos que ocupan nuestras fuerzas armadas y por supuesto también de algunas figuras en la pila Bautismal del Templo del Sagrado Corazón de Jesús, allí en la Cinco de Mayo

En uno de los campos deportivos de la Universidad se encuentra un busto y placa de reconocimiento al recordado maestro Gustavo Hodgers Rico, de enorme y provechosa huella dentro de las filas universitarias dedicadas al deporte.

A un costado de la Universidad en el lado norte sobre el Boulevard Rodríguez da principio el Boulevard Navarrete y allí, enfrente del Comercio de los Buhos, se encuentra una preciosa estatua de Monseñor Don Juan Navarrete y Guerrero, el bien recordado varón que vistió las galas de Sr. Obispo y que nos legó un gran ejemplo de humildad, recubierta con la sencillez de un prelado con la dignidad que le caracterizó y que no obstante los tiempos de persecución y vejaciones de que fue objeto, jamás mostró inconformidad ante sus perseguidores.

Sobre el mismo boulevard Rodríguez, nos encontramos con una trilogía de personajes muy notables, todos ellos Presidentes de México; tres esculturas de 3 metros y medio, llevadas a cabo por el escultor Julián Martínez por orden del entonces Gobernador  del Estado, Lic. Luis Encinas Johnson, como un gesto de admiración del pueblo Sonorense por estos coterráneos que dirigieron los destinos de la patria significándose por su valor y heroicidad.

La primera escultura es del Presidente de México Don Adolfo de la Huerta,  personaje clave en la política nacional, cuando siendo Gobernador del Estado pasó a ser Presidente de México al ser derrocado el Presidente Carranza, gracias al Plan de Agua Prieta.

De la Huerta fue un músico muy notable, originario del Puerto de Guaymas y muy apreciado por la Sociedad Sonorense, a la que dejó un legado musical extraordinario con su  “Sonora Querida”, Himno de los Sonorenses y a la que originalmente De la Huerta tituló “La Desterrada”, este corrido,  oficialmente se encuentra registrado a nombre de un Sr. Castell, por una sinvergüenzada como muchas que se recuerdan de música plagiada a Músicos Sonorenses que en aquel entonces no se preocupaban por llevar a cabo los registros correspondientes ante la Sociedad de Autores y Compositores.

Mas adelantito se levanta la escultura del Gral. Alvaro Obregón, llamado el Caudillo de la  Revolución, originario del Municipio de Huatabampo, ejemplar e invicto militar que gobernó a México con singular firmeza, dando fin a la guerra de grupos que había dejado como producto la Revolución  en ciernes. Quizá en Sonora no existió un hombre tan asombrosamente singular; pretendió reelegirse y perdió la vida y su cuerpo fue trasladado a Huatabampo, en donde descansa en paz.

Sobre el mismo Boulevard llegamos a la presencia del Gral. Plutarco Elías Calles, bien llamado el Jefe Máximo de la Revolución, Gobernador de Sonora y Presidente de México, también originario de Guaymas, Sonora, en donde se distinguió como poeta y maestro. Entró a la Revolución como casi todos, motivados por el deber patrio y siendo Comisario de Agua Prieta defendió la plaza de Naco contra los Maytorenistas en el año de 1913, en una batalla cruenta con el Gral. José María Maytorena al frente y que duró 114 días, batalla conocida como el Sitio de Naco; en ese lugar fue elevado al rango de General por su patriotismo ya que el Gobierno Estadounidense declaró al terreno como neutral pues ninguno de los dos bandos se rendía. Elías Calles es hoy por hoy recordado como el político estadista más destacado en el acontecer nacional, pues sentó las bases para una organización política, social y administrativa que aun rigen en el México actual.  La Escuela Coronel. J. Cruz Gálvez, es un legado sin precio que pertenece al pueblo de Sonora y que el Gral. Calles, consciente de que el famoso “Legado Andrade”, misteriosamente desapareció durante la álgida época de la Revolución, se impuso la tarea de reunir fondos y así con el esfuerzo del pueblo llevar a cabo esta magna obra que, aun, a pesar de todos los pesares sigue dando educación y ayuda  a cerca de 300 niños hijos de familias sin recursos.  

Aquí aparece de nuevo la figura del Gral. Abelardo L. Rodríguez  pero con vestimenta militar y a saber es el único sonorense ilustre que se recuerda en más de tres esculturas en el Estado. Esta Estatua forma parte de la trilogía de ilustres ciudadanos originarios de H. Puerto de Guaymas, Sonora.

Sobre este mismo boulevard que construyo siendo Gobernador del Estado, se encuentra el busto  del General. Don José María Morelos y Pavón, obra de don Julián Martínez y que data de la época del culto Gobernador Don Luis Encinas Johnson.

Muy cerca de allí, en el jardincito que se encuentra sobre la calle Revolución, Nayarit, Heriberto Aja y Veracruz se localiza un mural resaltado y que conmemora la Batalla del 5 de Mayo y que corresponde a una obra del maestro Francisco Castillo Blanco, recordado profesor de la Escuela Prevocacional, en sí, un monumento, que impávidos dejamos que la piqueta del progreso la redujera a polvos de recuerdos. 

En este lugar, está la intersección con el Boulevard Morelos y continuando hacia el nororiente ya con el nombre de Boulevard Kino, la zona norte oriental que se considera más exclusiva, tanto por su zona hotelera como por su zona residencial; concluía este boulevard con la estatua de un personaje que fue quien le dio el nombre, el insigne misionero Padre Eusebio Francisco Kino, una estatua ecuestre de magnitudes estéticas semejantes a la del Caballero de Anza, y claro, del mismo autor: Don Julián Martínez. Esta estatua tiene su doble en la Cd. De Phoenix, capital de Arizona en U.S.A., obsequio del Gobierno de Sonora a esa entidad y que se encuentra frente al Capitolio.

Cosas raras: En Estados Unidos la estatua se encuentra frente al Edificio del Capitolio y aquí en Hermosillo, por órdenes emanadas de Palacio, la estatua fue removida para dar agilidad al tráfico creciente de la ciudad, y fue “jondeada” hacia las afueras de la población, colocada en un lugar en donde no será tan apreciada.

La Sociedad Sonorense de Historia y el propio ex gobernador Don Luis Encinas Johnson protestaron enérgicamente pero encontraron oídos sordos en el entonces Gobernador Ing. Rodolfo Félix Valdéz, muy ajeno de los Sonorenses y sus problemas, quien con el único afán de realzar su única obra de gobierno, la ampliación de la carretera a cuatro carriles, puso al Padre Kino o al “Caballito”, como le llama la gente de los pueblos, a extramuros de la ciudad. Se solicitó por parte de la Sociedad Sonorense de Historia que la estatua se colocara en la plaza frente al Palacio Administrativo para que el pueblo la apreciase en su magnitud, pero los intelectuales perdieron la batalla o les faltó coraje.

Existe un monumento muy importante correspondiente a Luis Donaldo Colosio,  es de los más recientes, lo es porque un patrón de establecimiento de monumentos es el tiempo entre el hecho histórico, o el hecho que convierte una persona en héroe, respecto al momento en que se le hace un monumento y se devela. El monumento a Colosio ocurre casi en la misma coyuntura política en que se dan los sucesos que lo convierten en una Personalidad Nacional es decir su trágica muerte, porque existe un periodo muy corto de tiempo entre el suceso histórico y la monumentalización del político sonorense.

Todos los monumentos están relacionados entre sí y forman parte de un mismo sistema urbano y a la vez político, Luis Encinas Johnson ornamentó la planeación urbana impulsada por Abelardo L. Rodríguez, con el proyecto moderno de Ciudad y resaltan los motivos políticos y el mayor número de monumentos erigidos durante este periodo.

El factor político es el elemento principal en su realización. Si analizamos nos encontraremos con que existe una contradicción en la colocación del monumento de Juan Bautista de Aza y Eusebio Francisco Kino, ambos fueron construidos por el mismo Gobernador, por el mismo Escultor y el papel histórico de ambos tiene posiciones contrapuestas: “Los Jesuitas fueron expulsados en 1767 y fue precisamente Juan Bautista de Anza uno de los militares encargados en la región de realizar esta expulsión”

También es evidente que las calles o colonias menos transitadas, que no son puntos de confluencia es en donde se localizan a los personajes que no son de interés por parte del poder o han perdido relevancia política. Tal es el caso del monumento a la Madre que paso de estar en lo que ahora es la plaza Emiliana de Zubeldia a la Colonia Olivares o en el mismo caso del monumento al benemérito  Benito  Juárez que paso del lugar que hoy ocupa el Colonizador de Anza a la plaza que lleva el nombre de Jardín Juárez. Existe una gran diferencia entre una ubicación y otra, los usuarios en cada punto también difieren mucho.

Definitivamente no son todos los que se anotan ni están todos los que son, se nos pasaron sin intención alguna, monumentos o placas que merecen alusión por lo que pido su benevolencia y perdon.

Gracias por leernos y darnos su valiosa atención, ojalá que el asunto de los monumentos y las estatuas haya sido de su gusto y podamos contagiarlos un poco de nuestro enorme amor a nuestra ciudad.

P.D.- Este artículo de toda mi admiracion está basado  en  lo escrito por el Prof. Francisco Bustamante Tapia en su libro Sonora Mágica, obra muy interesante y muy bien documentada, con su permiso y muchas gracias. 

G r a c i a s

 

Fernando Andrade Domínguez
H. Rangel Lugo #139 y 5 de Febrero,
Col. 5 de Mayo.
Tel. 2-172804, (21)738122
Correo electrónico: andrade_nando@yahoo,com
Hermosillo, Sonora, México


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