Fernando Andrade Domínguez El Pitic

EL MOLINO DE CAMOU Contiguo a Hermosillo
      
El 21 de Diciembre de 1950 se publicó en la columna Cartas al Editor del periódico NOGALES HERALD de Nogales, Arizona, U.S.A.,  la carta cuya traducción  ofrecemos a nuestros lectores por considerarla de interés y por la relación que guarda con el apellido Camou, tan conocido en Sonora. Esta es la carta:

Editor de Nogales Herald.
Estimado Señor:

Hace varios años, mientras que estaba comisionado en la Universidad de Arizona, escuché de uno de los estudiantes la historia relacionada con la palabra  “camouflage”.

Me interesó particularmente porque tenía el sabor del Sonora norteño que se encuentra tan cerca de Tucson, sede de la Universidad de Arizona, Otro punto de interés consistía en que yo sabía de la  existencia de una familia franco-mexicana que vivía en o cerca de Nogales y yo mismo había cruzado la calle Camou en esa ciudad. La historia como yo la escuché, sugería que esta familia había dado origen a la palabra “camouflage”.

Tiempo atrás, en la segunda mitad del siglo XIX, algunos miembros de la familia emigraron de Francia y se establecieron en la región central del Estado de Sonora en el negocio de ganado. Las ricas tierras les producían mucho ganado,  pero los indios merodeadores,  les anulaban las utilidades cuando descendían al rancho y encerraban a todos los trabajadores en el casco de la hacienda,  mientras que ellos se llevaban el ganado.

Construyeron torres con agujeros por donde les tiraban a los sitiadores. Estas  troneras eran lo suficientemente amplias para permitirles tirar con flechas desde ellas. Durante las escaramuzas con los indios las bajas entre los defensores eran muy numerosas, lo que desanimaba a los trabajadores y en general perjudicaba al negocio del rancho.

Un miembro de la familia logró sonsacar a algunos de los indios y se enteraron, que estos disparaban guiándose por las sombras proyectadas en los muros y determinaron que si podían eliminar las sombras de las torres podían reducir o eliminar las bajas.

Conscientes del problema, estudiaron por más de un año el trayecto del sol y las sombras que proyectaba durante las cuatro estaciones del año. Cambiaron entonces el diseño de las torres: de cuadradas a redondas,  e hicieron las caras de las aperturas convexas o cóncavas, dependiendo de lo que demandaba su situación para eliminar las sombras.

El siguiente ataque de los indios justificó el estudio y el esfuerzo hecho en la reconstrucción de las torres ya que los defensores no sufrieron ninguna baja y contaron con la fuerza suficiente para perseguir a los ladrones y recuperar parte del ganado. El ulterior éxito de la estratagema terminó por desanimar a los merodeadores.
 
Parece que la historia fue conocida en Francia y el ejército francés se intereso a tal punto que envió a un grupo de oficiales a investigarla. Les intrigó tanto que a su regreso rindieron  un informe tan entusiasta que el ejército continuó la investigación y el desarrollo del tema. Para honrar a la familia que les revelo esta medida defensiva llamaron a este arte o practica, “camouflage.

Coronel Walter Buchly
Cuartel General
Fort Belvoir, Virginia
Notas bibliográficas.  

Molino de Camou reconstruido

 

G r a c i a s

G r a c i a s

Fronteras y 5 de febrero 139,
Barrio de la 5 de mayo,
2-156460, 2-172804, (6621) 738122
andrade_nando@yahoo.com.mx
Hermosillo, Sonora, México.


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