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La Fábula del Sueño Imposible Hermosillo, Sonora, México |
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| Fernando Andrade Domínguez | El Pitic |
Esa noche del sábado, celebramos jubilosamente la re-inauguración oficial de la Ciudad de Hermosillo, con la participación del pueblo en general, en el que reinaba una total camaradería, pobres y ricos, civiles y militares, ciudadanos comunes y políticos, niños y viejos, una amalgama en la que el común denominador lo constituía el agradecimiento de la ciudadanía para las autoridades en general. El sueño acariciado por tanto tiempo se hacía realidad, fundar una nueva ciudad dentro de la ciudad; el Gobierno, acatando cabalmente los deseos del pueblo, supo interpretarlos, sin destruir para nada las viejas construcciones, las calles, los callejones retorcidos, los edificios vetustos, los parques, jardines, casas iglesias, escuelas etc., con un respeto absoluto, fundiendo la modernidad con lo tradicional, conservando todas las construcciones que sin ser unas joyas arquitectónicas, en algunos casos, para nosotros significaba un orgullo, un reconocimiento a nuestros ancestros que nos las legaron . Por fin el deseo tanto tiempo acariciado por la totalidad de los hermosillenses, los nacidos en estas tierras y con un profundo cariño hacia la obra de sus antecesores, los que aman profundamente este terruño, por fin veían que su querido pueblo no iba a desaparecer lentamente bajo la ambiciosa piqueta del progreso, todo se iba a conservar como emblema de sus raíces centenarias. La pesadilla que nos auguraron los viejos hechiceros, la pesadilla presagiada de que vendrían procedentes del sur, descendientes de los blancos y barbados para convertir las ancestrales edificaciones de paredes de adobe , altas , anchas, corralones amplios, de un solo piso en enormes edificios de cemento, fríos, sobrios, estereotipados , seriados y calca uno del otro. Lo que supuestamente ya estaba escrito, solo había sido una falla garrafal de los aprendices de húngaras y gitanas adivinadoras. Gozaba plenamente formando parte del coro que eufórico gritábamos ¡¡si se puede¡¡ ¡¡si se puede¡¡ cuando sorpresivamente fui despertado por el timbre agudo y odiado del despertador de cabecera que me traía a la cruel realidad. Todo había sido un sueño, lo soñado, un sueño fue, no existía por que celebrar.
Cine Sonora e Internado J. Cruz Gálvez Recogí el periódico del día y el encabezado resaltaba: “tendremos nuevo estadio de béisbol”; “un banco moderno en lo que fue la Prevo”; “se construirá un estacionamiento en los terrenos que ocupaba el inoperante Internado Cruz Gálvez”; “Sonora se pone a la cabeza del progreso” y puros beneficios y bienestar para el pueblo sonorense, la ciudad se moderniza, se viste de gala, pero, el precio es muy elevado, sumamente alto, los residentes de los años treinta y cuarentas, jamás reconocerían su vieja ciudad, las construcciones que significaban la identificación de Hermosillo, los edificios que los llenaban de orgullo, han ido desapareciendo, la transformación es casi absoluta.
Textiles Sonora, S. A. y La Prevo (ETIC # 26) Jamás entenderían lo que para los ciudadanos comunes y corrientes todo el viejo pueblo significa, la plena identificación con nuestros viejos, con los que convirtieron el zoquete en adobe y el adobe en edificaciones; los que arrancaron la piedra para fabricar cemento y cal e hicieron con sus manos todo lo que representa el viejo Hermosillo. Hermosillo es una ciudad plana, con enormes reservas territoriales, puede desarrollarse hacia cualquier lado, no existe el problema que frene su crecimiento, de ninguna manera es justificable el hecho de tener que destruir para dar cabida a otros proyectos, por favor respeten el entorno ya existente, imitemos a ciudades como Morelia, Guadalajara, Zacatecas etc., en las que están orgullosos de sus cimientos, los conservan y exhiben como símbolos insustituibles de su identidad. Afortunadamente somos libres de vagar en los espacios de lo que es un sueño, todavía nos queda la libertad de soñar, no cuesta nada, cualquiera tiene acceso a ello, no duele, va por dentro, a nadie perjudica y sobre todo podemos sentir de vez en cuando que realizamos lo que íntimamente deseamos, soñar no tiene costo y a nadie ofendemos. G r a c i a s Fernando Andrade Domínguez |