Fernando Andrade Domínguez El Pitic

Las calles de mi barrio, mis calles, mal trazadas y sin pavimento, mucho antes de que el automóvil se apoderara de ellas, aquellas nuestras calles de tierra apisonada y que a la menor bendición de una lluvia bienhechora se llenaban de zoquete, fueron las primeras canchas de juegos de la infancia de la palomilla de aquellos tiempos, amplias y  desnudas, cada que las recuerdo,  me asaltan los recuerdos.  ¿Qué fue de mis vecinos y amigos? ¿Dónde quedaron? ¿En donde están todos aquellos que nos acompañamos en el inicio de nuestras vidas? Muchas preguntas y pocas respuestas.   

De improviso me asaltan los recuerdos y de sopetón añoro esos tiempos en que nuestra única preocupación lo significaba no tener catotas, una pelota o un trompo pico bolita. La calle de mi barrio, Ah, que de hermosas convivencias, cuantos gratos momentos vivimos en nuestro parque infantil significado por las calles, bifurcadas, con subiditas y bajadas, adornadas por cercos de alambre de púas y de ocotillo en flor, verdes con sus penachos rojos delimitando casas de adobe sin enjarres, habitadas por fauna variada: patos, cochis, gallinas, perros, gatos y por supuesto los moradores en donde democráticamente se repartían un lugar el papá, la mamá, los hijos, el abuelo y la abuela y a veces los parientes que venían de los pueblos de origen de la familia.

La ignorancia cubría nuestras mentes y jamás fuimos asaltados por la sabiduría de distinguir las clases sociales, no nos mediamos por el rasero del dinero o propiedades, vivíamos pobres revueltos con mas pobres y uno que otro hijo de burócrata que gozaba de un poquito más de comodidades, poseedores de juguetes que compartían con todos los demás vecinos y amigos, no existían diferencias, todos para uno y uno para todos.

Con el paso del tiempo, nos invadieron sentimientos ajenos, crecimos y nos fuimos llenando de falsos atavíos, la vida  nos separó tajante, unos fuimos a escuela de gobierno y otros a la Universidad o a Escuelas particulares, conocimos a otros amigos de otros rumbos, supimos de posiciones sociales y poco a poco y sin sentirlo,  nos  fuimos  alejando de la “calle”, de los juegos que compartimos, sus familias cambiaron de domicilio  y se fue esfumando aquella amistad que por siempre nos prodigamos. En algunas ocasiones me encuentro a algún antiguo vecino de mi barrio y juntos hacemos remembranzas y por supuesto, las preguntas de rigor: ¿Te acuerdas del Güero Gallegos?, Oye y cuando nos huimos de la escuela y nos castigaron?, recuerdas a la Rosita la de las trenzas largas?, a propósito que fue del Chapo Tranzas?, Sabes que se murió el profe Cornelio?, supe de la suerte de Aguirre que agarró chamba en el Gobierno, Gusto en saludarte, nos vemos y así rápido nos despedimos, con el compromiso de volver a vernos, nos alejamos, no sin antes, discretamente, correr  el cerrojo de la puerta que nos llevaría a cultivar de nuevo aquellas amistades cómplices de bellas épocas.

En la actualidad, posiblemente en los barrios de la periferia se siga cultivando la amistad de la “calle”, se sigan compartiendo los juegos al aire libre, todavía habrá familias que no poseen una computadora, juegos electrónicos y los chamacos tengan el tiempo suficiente para dedicar los ratos libres a correr y vagar por esas calles de Dios que por suerte tuvimos a nuestra disposición durante algunos años.

Gracias a la “calle” me aficione a la práctica del beisbol, Softbol y del box, el enamoramiento de estos bellos deportes me trazaron derroteros que jamás imagine, tuve la suerte de tropezarme con el Memo Moreno (fotógrafo de a buenas), con el Chicho Velazco, con Enrique Fernández, Beto López, Abundio Burruel, Gustavo Hodgers Rico, Horacio “Macacho” López, más un montón, que a través del tiempo me condujeron por las sendas de los deportes, que me encauzaron en el ejercicio organizado desde el  beisbol infantil, juvenil amateur y profesional iniciando un largo y fructífero camino de más de 50 años, en donde además de gozar del pasatiempo del Beis y el Soft, coloqué cimientos de amistad con gente honrada, seria y bien identificada en nuestra sociedad que gracias al deporte conocí, con los que cultive grandes amistades, que todavía perduran, gentes que en mi paso por la vida mucho me han ayudado.

La disciplina del box forjó un carácter fuerte, más no un mal carácter, aprendí en primer lugar que en esta vida siempre es mejor dar que recibir, sobre todo que la defensa personal es vital, das salida a los problemas que la vida te presenta, hundiéndote en la práctica del deporte que te va forjando como en una fragua y te muestra que las enseñanzas bien aprendidas son siempre la mejor opción para alejarte de los vicios que nos acechan a diario, Gracias: Jesús “Chucho” Llanez, Oscar Romo, “Loco” Peterson, “Charrascas”, Don Goyo, familia López y a todos aquellos que sin saberlo estaban industrializando personas que con responsabilidad y carácter, hoy forman parte de una casta privilegiada, jefes de familia honrada y trabajadora en busca de mejores horizontes.

Curiosamente me vienen a la memoria pasajes memorables vividos en mi infancia cuando mi mamá nos gritaba a todo pulmón “Vagos sin oficio ni beneficio, hay van con el guantecito bajo el brazo en lugar de ayudar en la casa, tanto que hay que hacer”, nunca hubo sentimiento de culpa de nuestra parte y eso lo hacíamos todos los días y gracias a ello aprendimos a diferentes escalas la práctica del beisbol. Mi madre jamás supo que en alguna ocasión me gané unos pesos aplicando los frutos de mi vagancia por esas calles polvorientas y secas. Aquellas tardes en la Casa del Pueblo, en el Cine Arena o en la Junta Vecinal No. 1 del Barrio de la 5 de mayo en que a veces salíamos con la boca partida o rosetones por la fricción de los guantes en nuestras juveniles caras, denotando de inmediato que el scanner de nuestros padres identificaran que fueron estropicios originados por los guantes y de inmediato nos prohibieran seguir en nuestras sesiones de box.

Ha pasado el tiempo y aun sigo lamentando que la juventud actual no practique deportes o ejercicio al aire libre, ahora significan un problema los adelantos electrónicos donde nos están produciendo en serie,  niños obesos, ojo no son las frituras las que han originado niños gordos, es la falta de ejercicio y párenle de contar,  no busquen causales que no son la principal razón, debemos hacer ejercicio a todas las edades.

Gracias

Fronteras y 5 de febrero 139,
Barrio de la 5 de mayo,
2-156460, 2-172804, (6621) 738122
andrade_nando@yahoo.com.mx
Hermosillo, Sonora, México.


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