Fernando Andrade Domínguez Enero de 2012

“Voy a dar un pormenor de lo que a mí me ha pasado”, así rezan los primeros versos del  conocido corrido “La Cárcel de Cananea”  del compositor Guillermo Romero Sortillón,  y que posteriormente fue  conocido como el popular Francisco “El Cucharón” Romero.

La Cárcel de Cananea,  sin duda,  es una narrativa musicalizada de una malsana experiencia vivida producto de una inexperta juventud que el  autor plasmó convirtiendo sus memorias en una pieza musical que a través del tiempo se ha transformado en un símbolo para la ciudad de Cananea que la ha revivido aprovechándola como Museo.

Tal vez el poco o nulo conocimiento de la música de nuestro estado no le ha dado el valor histórico que representa el Corrido de Cananea y la autoría se la han asignado a varios compositores famosos como es el caso de que en algunas publicaciones aparece como autor “Yucho”, pseudónimo que usaba Cesar Augusto Cárdenas Pinello (Guty Cárdenas).  En algún tiempo se afirmaba que Carlos Gardel “el zorzal Criollo” la había compuesto, en fin en algunas ocasiones a fuerza de repetir una mentira, ésta se afirma como una verdad, pero la verdad es la que durante más de 35 años Don Rodolfo Rascón Valencia se dedicó a la investigación y a seguirle la huella a tan conocido corrido; después de varias negativas de parte de la familia, tal vez por temor a viejas represalias o a que la ley tomara cartas en el asunto, hasta que finalmente Don Rodolfo localizó a José Silva Romero, nieto del compositor que lo presentó a su tía Antonia Romero quien aclaró todas las dudas.

Guillermo “El Cucharon” Romero Sortillón, nació en Bisbee, Arizona en el año de 1882 y después de quemarse las pestañas estudiando música… ¡Pácatelas¡ que se dedica a imponer la ley como sheriff de su lugar de origen  y también en el pueblo de Tombstone .

Romero Sortillón fue un inquieto joven muy dado a la buena vida, aguerrido y nervioso, así que en un día de tantos, andando briago, se excedió en sus funciones y por una “bicoca” o nimiedad “desgració” a tres pobres chinitos que se le atravesaron en el camino.  Tuvo forzosamente que huir a Sonora y pasar disfrazado de mujer por la frontera de Naco y enseguida cambiar de “razón social” en el año de 1905.

Posteriormente se fue p´al Agua Prieta para ver si allá no lo conocían. . .  pero lo reconocieron y lo aprehendió la “polecia” y la acordada al estilo “americano” y lo “refundieron” esposado, en la prisión de Fronteras en una húmeda y fría cueva natural en donde se decía que había estado preso el Indio “Gerónimo”;  y así lo dice el corrido ”me pusieron procesado en un frío calabozo…” y como la cárcel de Cananea jamás tuvo calabozos, se confirma que su reclusión sí fue en la prisión de Fronteras.

Romero fue trasladado a Cananea donde permaneció algunos meses y salió, “quien sabe cómo” para luego ir a dar a Batuc, tierra de sus ancestros, donde se ocultó y permaneció agazapado tratando de hacer una vida normal, alejado del bullicio y de la falsa sociedad… de sheriffs y “polecias”.

En el año de 1907, contrajo nupcias con Adelaida Figueroa y se dedicó a producir “cucharoncitos” Francisca, Ramona, Lázaro, Antonia, Jesús, Manuel, Juán, Pedro y Alfonsina.

Toda una odisea para dar con el paradero del autor de “La Cárcel de Cananea”, el “cucharón”, ocultó siempre a su familia su azaroso y  tormentoso pasado, solamente, algún tiempo después se animó a confesar su autoría sobre el corrido de “La Cárcel de Cananea” pero manifestando que lo había compuesto inspirado en el caso de un amigo suyo que fuera el protagonista de los hechos que describe.  

Fue por allá en 1962 que Don Rodolfo, (que jamás  cejó en su búsqueda) recibió en Naco la primera noticia acerca de la autoría del Cucharón Romero sobre el multicitado corrido, pero nadie lo conocía ni sabía en donde paraba.

Veintitrés años después dio con el paradero de sus familiares pero estos se negaron, por desconfianza,  se tratara del mismo personaje. Treinta y un años después, en 1993 fue cuando se dio la buena suerte de topar con José Silva Romero, nieto del Cucharón y que fue el que lo contactó con su tía Antonia Romero; cuenta Doña Antonia que su padre fue Ganadero, Agricultor y Carpintero, además de trasquilar “batuqueños” con su tijera… pero su principal actividad lo fue siempre la música.

En los años treinta, formó la Orquesta Hermanos Romero, quedando él como director ejecutante del contrabajo... sus hijos Manuel, Jesús, Juan y Pedro tocaban el banjo, la trompeta,, la guitarra y la batería y su hermano Policarpo ejecutaba el trombón.

Carmen F. Silva le ayudaba con el cornetín y a veces se reforzaban con otros músicos de la localidad o de los pueblos vecinos. Afirma doña Antonia que su padre escribía música al dictado y compuso algunas melodías pero todas se perdieron cuando, al morir él, en 1957, ella quemó todo el archivo musical “pa que no anduviera rodando”. De aquellas composiciones nada más recuerda, de manera muy vaga, un vals de nombre “Blanca”.

Estos son algunos de los versos originales, sin esas tontas correcciones que usted y yo hemos oído y leído por ahí:

LA CARCEL DE CANANEA
(se repite cada media cuarteta)

Voy a dar un pormenor
de lo que a mí me ha pasado:
que me haigan tomado preso
siendo un gallo tan jugado.

Yo me fui pal Agua Prieta
a ver si me conocían:
a las once de la noche
me aprehendió la polecía.

Me aprehendieron los sherifes
al estilo americano:
como era hombre de delito,
todos con pistola en mano.

Me llevan a Cananea
atravesando la sierra
no me les pude escapar
por no conocer la tierra.

Al llegar a Cananea
allí perdí la esperanza
porque iba a ser entregado
al Juez de primera instancia.

Me trajeron esposado
me entregaron a “la ley”
porque iba a ser presentado
al señor don José Rey.

Me pusieron procesado
en un frío calabozo,
me pusieron guardias dobles
soldados de dos en dos.

A las diez de la mañana
me lavaba la cabeza
porque iba a ser presentado
al señor Fidencio Meza.

Me sacaron un escrito
de la casa del Congreso
donde me pregunta el Juez
¿Sabe usted porqué está preso?

Luego yo les contesté:
“si no sabe, yo si sé”;
si, Señor, aquí etoy preso
por tres chinos que maté.

Me siguieron preguntando
y contesté muy formal:
“no me han de formar un templo
ni un palacio de cristal”

De tres amigos que tengo
ninguno me quiso hablar.
comenzando por la Changa,
el Osito y el Caimán.

La Cárcel de Cananea
esta situada en una mesa
donde yo fui procesado
por causa de mi torpeza.

Despedida no les doy
porque no la traigo aquí,
se la dejé al Santo Niño
y al Señor de Mapimí,

Gracias

Fronteras y 5 de febrero 139,
Barrio de la 5 de mayo,
2-156460, 2-172804, (6621) 738122
andrade_nando@yahoo.com.mx
Hermosillo, Sonora, México.


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