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Indolencia se llama el juego Hermosillo, Sonora
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| Recopilación: Fernando Andrade Domínguez | El Pitic Febrero de 2012 |
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Ha transcurrido un tiempo más que suficiente para que ya se hubiera repuesto la placa dedicada al genial autor del Vals “Club Verde” Don Rodolfo Campodónico en el busto que se le erigió en la confluencia de Rosales y Serdán, al frente del antiguo Banco de México. Tiempo también suficiente para que se enmendara el craso error cometido al asignar a la antigua Plaza a la Bandera el nombre del Bardo Sonorense Alonso Vidal B., personaje que ya recibió el honor en la Biblioteca instalada en una de las esquinas del Museo y Biblioteca de la Universidad de Sonora. Siento de más justicia el que la Plaza Alonso Vidal B., lleve el nombre del insigne maestro Don Rodolfo Campodónico genio creador del enorme Vals Club Verde, realmente el microscópico busto que se le erigió no está a la altura del personaje que merece que los Hermosillenses le rindamos los honores que en realidad son de justicia.
Rodolfo Campodónico Con lo anterior, no pretendo menospreciar de ninguna manera la obra y la trayectoria de Alonso Vidal, en lo personal lo trate algún tiempo, fuimos compañeros de trabajo en la Primera Delegación de Fondos y Valores de la Secretaría de Hacienda durante más de dos años, tiempo suficiente para conocerlo y conocer su prosa, la enorme dedicación que le dio a las letras y de la calidad tan humana de su persona. Bajo ninguna circunstancia pretendo poner en tela de duda los merecimientos del poeta nogalense, pero si quiero dejar en claro que la odiosa comparación con el genio creador del Maestro Campodónico no es posible, estamos tratando de una genialidad de carácter mundial y uno de carácter local. Ya es hora de que alguna autoridad se ocupe de llevar a cabo los trámites para que los restos del Maestro que descansan en el extranjero, sean traídos a su lugar de origen y que además en “calidad de mientras”, se reponga la placa metálica del busto que en su honor está localizada en el final de la Serdán y que originalmente estaba en el Parque Madero. Hasta dónde puede llegar la indolencia de un pueblo, que lejos de mostrar agradecimiento con la obra que nos heredó este genio musical, permanece frío y distraído, viendo pasar el tiempo, impávido ante la historia que nos debía de llenar de un gran orgullo, rindiendo un homenaje póstumo ante un personaje que es símbolo e imagen de nuestro pasado glorioso. Debemos hacer algo al respecto, unamos esfuerzos, vamos gritando fuerte para que nuestras voces alcancen a retumbar en los amplios pasillos construido con piedras del cerro de la campana y lastimen lo oídos hoy sordos de nuestras autoridades que permanecen atentos a otros aconteceres futuristas, tenemos que hacer algo, no podemos permanecer como inertes y mudos testigos de algo que nos atañe como habitantes de este Hermosillo que cada día está perdiendo identidad. Sé y estoy seguro de que existen también cosas muy importantes y de enorme trascendencia que ocupan el tiempo y atención de nuestros gobernantes pero el equipo de colaboradores que tienen asignadas tareas como para ocuparse de resolver detalles también importantes pero pequeños, ya debían estar en acción. Digo. Gracias.
Fronteras y 5 de febrero 139, |