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Iglesia de San Antonio de Padua PBRO. ERNESTO LÓPEZ YESCAS |
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| Recopilación: Fernando Andrade Domínguez | El Pitic |
En el extremo oeste de la Colonia Centenario de la Ciudad de Hermosillo se localiza el edificio más antiguo de la capital de Sonora, abandonado y arruinándose desde hace más de un siglo, que a pesar de la acción destructora del tiempo y la incuria de los hombres se resiste a desaparecer, conservándose mucho mejor que otras construcciones de tiempos posteriores. El aspecto del edificio revela que aquello fue un templo, que no logró terminarse, dicen algunos, porque se edificó fuera de la población. Todas las gentes de ese rumbo de la ciudad saben que eso fue la iglesia de San Antonio y así la llaman.
Fotocopia de una pintura del Templo de San Antonio de Padua, En 1845, Don Francisco Velasco decía: Al oeste de la ciudad y entre las labores hay una capilla bajo la advocación de San Antonio, arruinándose a causa de la proximidad del Rio, por cuya causa está casi abandonada. Las paredes son de adobe como de siete metros de altura, cubiertas de ladrillo y mezcla en su mayor parte. En 1940 conservaba todavía parte de las vigas, aunque no eran las originales, piso de ladrillo y cemento. La torre parece que no se construyó, quedó fijada la base de donde iban a arrancar los pilares, tuvo una cúpula de trazo atrevido, de líneas rectas sin curvas que hoy con el cemento armado se lograría fácilmente. Se conocen fotografías coloreadas de principios del siglo pasado, tomadas por W. Roberts, Publisher. Hermosillo, Son., Ruins San Antonio Church.
Ruinas de la Capilla de San Antonio Abad Alguna vez oí decir al finado Padre Martin Portela afirmaba que aquella iglesia fue de los indios y que no se terminó. Un velo de largos años cubre la verdad que fue de los indios y se terminó sin objeto. El Templo de San Antonio de Padua, Misión de los Seris del Pitic, establecida por Fray Matías Gallo en el año de 1772 en una ramada de horcones como pretendo convencer. Los Gobernadores de Sonora habidos entre los años de 1759-1770 se esforzaron por poner coto a los actos vandálicos de los Seris que ya diezmaban la población blanca y mestiza, aparte de la economía de la región que estaba por esa causa al borde de ruina. El odio era a muerte de una y otra parte. Los Gobernadores de la Provincia deportaban hasta los confines sur de la Nueva España a cuantos niños, mujeres y hombres seris lograban atrapar y esta era para los salvajes la más grande ofensa que pudiera hacérseles, no volver a ver a sus mujeres e hijos. Don Juan Claudio Pineda firmó la paz con los seris en 1770 y los estableció en San Pedro de la Conquista . En mayo de 1770 la nación Seri, 183 personas, bajó rendida de Cerro Prieto y se presentó en el cuartel del Pitic. Mateo Sastré, Gobernador en turno de enero de 1772 a marzo de 1773. Los Seris se congregaron en el Pitic a resultas de la Expedición Sonora. Sastré terminó el canal de riego del Pitic en octubre de 1771, estableció familias de los Seris, les repartió tierras y estableció una sección de soldados del Presidio de Horcacitas. El primer Presidente de las Misiones de los Frailes de Querétaro en Sonora Fray Mariano Buena (3-b) se ofreció por ministro de la nueva misión, requiriendo lo necesario para su manutención y para levantar la iglesia del pueblo, a lo cual contestó el Gobernador de la Provincia que no tenía autorización y la resolución del Virrey tardaría mucho tiempo. El sucesor de Fray Mariano Buena y Alcalde, Fray Crisóstomo Gil de Bernabé convencido de la necesidad que tenían los Seris establecidos en El Pitic, del pan de la doctrina, y que se tardaba el Virrey en proveer de lo necesario para la nueva misión, a saber: “Iglesia, Ornamentos, casa para el Misionero y su manutención” busco Fray Crisóstomo varios bienhechores y así obtuvo las cosas de más urgencia y destinó a Fray Matías Gallo para su misionero y los dos pasaron a la ranchería Seri del Pitic y tomaron posesión de aquella nueva reducción el 17 de Noviembre de 1772. En esa misma fecha el Virrey giraba ordenes mandando se pagara lo que para eso fuera necesario. Fray Matías Gallo construyó una ramada y después de tres meses de evangelización constante y tesonera, comenzó los bautizos. Así procedían los misioneros jesuitas y por lo que se ve también los franciscanos. El año siguiente de 1773, el Virrey dice: “He resuelto el aumento de otro ministro (Fray Joaquín Belarde) que le ayude en sus fatigas y que el Gobernador de Sonora ponga escolta suficiente, que la mismo tiempo que guarde y asegure sus personas, tenga en temor aquellos indios neófitos” El Primer libro de Bautizos de El Pitic (5) comienza el año de 1773 con la partida # 1 “En la iglesia de San Antonio de Padua del Pitic, en catorce días del mes de febrero del año de mil setecientos setenta y tres, Yo Fray Matías Gallo, ministro de esta misión, bauticé solemnemente a Bartolomé, Párvulo, hijo de Francisco y Juana. Fueron sus padrinos Crisanto y María, todos indios seris de dicha Misión a quienes advertí el parentesco espiritual y sus obligación de enseñarles la doctrina y buenas costumbres cuando estén capaces de poderla enseñar y para que conste lo firme en dicho día, mes y año. Fray Matías Gallo” (Rubrica). En esta misma fecha (5) se bautizaron 14 seris. De los 36 primeros bautizados, en 34 dice expresamente “En la Iglesia de San Antonio de Padua del Pitic” en los otros dos, no se nombra ninguna iglesia. En 13 meses continuados se verificaron 123 bautizos: 115 son seris, 3 pimas, dos de razón y los otros tres no se aclara que eran. En otras fechas posteriores se verificaron bautizos de seris en grupos de 2, 16, 42 y después 28 adultos. Consta, por el documento adjunto que el Virrey Burareli y Ursua ordenó el año de 1776 la construcción de la Iglesia de San Antonio del Pitic con cargo a la Real Hacienda. Esta se construyó el año de 1777 como lo afirma Don Francisco R. Almada. (2-c) y (2-f). Bucareli y Ursua continuó gobernando hasta su muerte el año de 1779. El Gobernador de la Provincia lo fue hasta 1787 el mismo intendente, Corbalán. Algunas circunstancias ajenas al templo cambiaron, como pasarse la misión incoada de la iglesia de San Antonio a la misión de nuestra Sra. De Guadalupe o iglesia vieja de la Hacienda de Vildosola y luego antes de terminar el año de 1780 se traslada la misión de los seris al otro lado del rio, a San Pedro de la Conquista. La iglesia de San Antonio no quedo completamente abandonada, convertida en una ermita, siguieron haciéndosele mejoras. En tiempos posteriores, quizá porque alguien adquirió los terrenos colindantes se apropiaban también del templo. El Obispo Valdespino adquirió por compra la finca y se tuvo en proyecto poner allí una Escuela de Agricultura, pero vino la Revolución y cambiaron las personas y los proyectos. El Templo de San Antonio debía medir, según el trazo del proyecto, 36 varas de largo por 9 de ancho, que equivalen a 36.16 metros, por 7.54 metros. Confrontando las medidas del edificio de 27.33 metros por 7 metros por fuera, enfrente mide 11.5 metros incluyendo la base de la torre. Puede haber de mi parte error de centímetros porque medí con un palo de 1 metro de largo. Bibliografía
G r a c i a s Fronteras y 5 de febrero 139, |