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Día a día, paso a paso |
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| Fernando Andrade Domínguez | El Pitic |
Quizá como cuando nuestros hijos van creciendo, sin que nos demos cuenta, poco a poco y sin que lo notemos se convierten en niños, adolescentes y adultos, así nuestro querido Hermosillo, se ha ido transformando y con sorpresa nos encontramos con que aquello que ayer contemplamos, que no nos sorprendía, hoy, en la actualidad aun cuando lo sintamos como cosa muy natural, no deja de causarnos grata impresión el ver como el entorno poco a poco ha ido cambiando. Por supuesto que nos causa un poco de tristeza, el hecho de que las calles, los edificios y en general nuestra ciudad este cambiando, pero también esto nos debe de llenar de regocijo por que Hermosillo, se convierte en una gran ciudad, con todos los defectos y problemas que conlleva, el hecho de que tengamos que compartirla con mas gente, sus problemas de transito, falta de agua e inseguridad, son parte del precio que debemos pagar por el progreso. Por ningún motivo queremos perder nuestra identificación y conservar hasta lo posible los viejos edificios, las casonas de ayer, las calles y los angostos callejones que fueron característicos de nuestro pueblo que hoy adulto convertido en ciudad, reclama los espacios y se adapta a las necesidades prioritarias de los actuales pobladores.
Dos imágenes del Palacio de Gobierno Dos épocas diferentes Esta es nuestra ciudad, este es el lugar en que nos tocó vivir y al que queremos los que aquí nacimos, todos los que aquí nos convertimos, en padres, en abuelos y que somos testigos presenciales del crecimiento y desarrollo de nuestro querido Hermosillo
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