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Día de muertos o ¿De vivos? Hermosillo, Sonora, México |
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| Fernando Andrade Domínguez | El Pitic |
Las palabras de la abuela, nos caían como chilito en llaga fresca, ácidas y sentenciosas: “Si no hacen caso, les juro, que no van a ir conmigo al cementerio a ver a su tío Eleazar”. Fechas inolvidables para la chamacada de mi época, esos días que antecedían al día de los Fieles Difuntos, el dos de noviembre de cada año, significaban un día mucho muy importante. Desde el 31 de Octubre, el día primero y dos de noviembre se convertían en fiesta popular que la plebada bautizó con el nombre de “Feria del Hueso”. En mi rumbo, en mi barrio pues, para nosotros en el día de muertos tenía un sello de distinción, sobre todos los pobladores, muy particular: nacimos en esta ciudad y descendíamos de residentes de dos y tres generaciones que nos convertían en “agraciados”, nosotros si teníamos familiares que descansaban en el Panteón de la Yánez, no así, la mayoría de los residentes del barrio que casi en su totalidad pertenecían a familias que habían llegado recientemente a Hermosillo, procedentes de diferentes partes de nuestro Estado o de nuestra Republica y sus difuntitos estaban enterrados muy lejos. Perduran en mi memoria profundamente arraigados, los sabores, colores y olores de las flores, las ricas cañas, naranjas con chile, membrillos, granadas, manzanas enmieladas, ponteduros, nieve de garrafa, melcochas, algodones de azúcar con colores diferentes, horchata, cebada y todo aquello que en conjunto emanaban una extraña e irrepetible amalgama de una mezcla de olores que jamas he vuelto a sentir como en ese entonces. El ambiente se sumergía en una profesional y vociferante letanía del merolico que pregonaba a los cuatro vientos la venta escandalosamente rebajada de cobijas y colchas: “....ire, págueme solo cien pesitos y se lleva este paquete con dos hermosas cobijas “Catalanas”, con exquisitos estampados, dos cobertores de finísima lana a colores; ....ire, también le voy a regalar una útil y bella sobrecama también estampada, el chiste es que usted no pase fríos este invierno “Doñita”, pero no termina aquí la oferta, por el mismo precio, también llévese este divino cuadro con la Guadalupana y por si fuera poco, a ver chamaco: bajale a la Señora las pantaletas ...de allá arriba, de pura seda y entrégaselas, que se lleve todo, queremos terminar temprano con la mercancía que les traemos directamente de las Fábricas de Hilados y Tejidos de allá en Puebla.y ...bla, bla, bla y bla... Desde muy temprana hora, el “todo el año” olvidado Panteón de la Calle Yañez, se convertía en una romería; camiones cargaditos de flores de diferentes partes del Estado y de la República, vendedores de alimentos, golosinas, frutas, cobijas, coronas, vividores a la caza de incautos, gentes de todos los rumbos cargando baldes, escobas, botes de todos tamaños, mangueras, trapos para la limpieza de las lozas de mármol o de granito, niños, jóvenes, adultos, ancianitos que con gran fervor y esfuerzos, madrugaban a visitar el lugar en donde reposaban sus difuntitos. Todo el año permanecía solo, abandonado, sucio el panteón, pero para las fechas cercanas al día de los muertos, hasta el municipio mandaba las pipas con agua y un batallón de personas en camiones para hacer labores de limpieza del lugar, hasta uno que otro policía que se hacía pato un rato y luego “pelaba gallo”, todavía no se hacían necesarios los policías de transito para dirigir el trafico, apenas habían como unos veinte carros que acudían llevando dolientes. En lo personal, estos días, por fin sonaba la caja registradora de mis bolsillos, llegaban a mi unas monedas, nomás le cumplía a mi Nana (acarrearle agua para lavar la tumba de sus familiares, barrerle alrededor, acomodarles las flores en sus jarrones y secar el granito húmedo), chino libre, amonos, rápido a vender agua, cada balde a 0.20 cvs., ayudar a llevar las flores, otros 0.20 cvs., repintar las letras de las lápidas, con mixtion de plata o doradas $5.00 pesitos y, así todo el sagrado día, en que mínimo sacaba mis $30.00 o $40.00 pesos. Claro que de allí salía para las grandes cantidades de cochinadas con que nos regalábamos mi hermano y yo, aparte de lo que invertía en los pincelitos y los frasquitos con pinturas (azul, blanco, verde y rosa) para las cruces de madera, sobre todo las de niños. Cuando se acerca el Día de Muertos, mi nana decía de los “Fieles Dijuntos”, sin que lo pueda evitar y sin hacer nada para evitarlo, me atropella la avalancha de recuerdos y veo la película vivida por aquellos irresponsables días de mi niñez en que gocé con tanta intensidad y que me imagino también está en la memoria de todos ustedes. No creo que en la actualidad, existan cosas tan sencillas que produzcan en un niño experiencias imborrables, por supuesto, guardando toda proporción con relación a los tiempos que se viven hoy, con los que nos tocó vivir a algunos de nosotros. Seguramente alguien dirá: “pero no todos los niños de esa época vivían esas experiencias” y con mucha razón, pero pues nosotros fuimos los afortunados, así nos tocó vivir, de esa manera pasamos nuestra niñez y les aseguro que fuimos inmensamente felices, nos atragantamos con ratos increíbles, nos saciamos de momentos super agradables que hoy a la distancia que nos marca el tiempo, adquieren dimensiones todavía mas gigantescas... bueno, eso solo sucedía en el Día de los Muertos”, vivimos otras experiencias en que vimos pasar el tiempo lento, lento, que no corría, reptaba tranquilamente, deslizándose sin pena ni gloria, por lo general con más gloria que pena, nada nos intranquilizaba, nada nos causaba insomnio, nada nos quitaba las ganas de jugar, jugar y jugar, eternamente jugar sin la mínima idea de que existían otras cosas en que pensar, sin saber de preocupaciones o de malos ratos, claro con la excepción cuando nos “pelaban” todas las catotas o perdíamos el “tirito” preferido que cuidábamos con tanto celo. Ayer, que hermoso es recordar la niñez, como que se colorearon al paso del tiempo, todo es mucho más bello, si pudiésemos regresar los relojes para volver a jugar al trompo, a las catotas, andar descalzos, dormir a la intemperie, hartarnos de guamúchiles, péchitas, naranjas agrias con chile, limones con sal o solamente vivir, vivir ....vivir......... G r a c i a s Fronteras y 5 de febrero 139, |