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Conferencia de Béisbol |
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| Fernando Andrade Domínguez | El Pitic |
Por supuesto que el hablar de béisbol es muy comprometido, Ustedes habrán de perdonar el enorme atrevimiento que significa tocar este tema delante de tan conocedores lectores, no pretendo, ni podría abarcar la totalidad de su rico historial, no me equiparon con el chip adecuado ni la memoria ram necesaria, ustedes me van a perdonar, pero voy a iniciar una plática informal, de amigos, en la que pretendo mantener un orden cronológico, pero, el entusiasmo y los recuerdos se me atropellan y va estar muy difícil pero lo vamos a intentar. UN POQUITO DE RICA HISTORIA: En los terrenos del colegio que dirigía Don Benigno López y Sierra, en la Plaza de la Moneda en los números 10-12 y 14, en la que posteriormente se localizó la Placita “Gral. Pesqueira”, precisamente atrás de lo que fue el Hotel Arcadia, (hoy Hotel San Alberto), frente a las casas de Don Rodolfo Tapia y José María Paredes, inicialmente se jugaba beisbol. Beis larga con un cátcher, pitcher y un corre bolas al que tiempo después se le agrego un primera base (filder, corre bolas), como nos cuenta el inolvidable Miguel S. Durazo, en su libro El Beisbol en Sonora 1885-1945. Posteriormente, los juegos de pelota se trasladaron al Datilito, la Huerta de Vega y al Vapor Viejo hasta llegar al Parque Ramón Corral en la Casa del Pueblo, después Fernando M. Ortiz y luego, lástima margarito… sin meter las manos para nada, dejamos que la piqueta del progreso terminara con más de 40 años de historia del beisbol en Hermosillo, en ese lugar. Existe la versión de Don Tirso Gámez que no recordaba la fecha exacta pero aseguraba que realmente sucedió antes de 1885 en que vinieron de vacaciones del Colegio de Sta. Clara donde estudiaban un par de hermanos de apellido Ruiz, que se le presentaron solicitándole un poco de ceniza que les obsequio de muy buena gana, pero teniendo la curiosidad de preguntarles ¿para que la querían? A lo que le contestaron que para pintar unas rayas y ponerse a enseñar un juego que de seguro iba a gustar mucho y que se llamaba béisbol. EL COLOSO DEL CHOYALEl día 4 de Octubre del año de 1972 se inauguró el nuevo estadio que por un tiempo se denomino “Estadio sin Nombre”, “El Coloso del Choyal” y finalmente con toda justicia en 1976 se le bautizó como “Estadio Héctor Espino González”. Aquí, hago un pequeño paréntesis para rendir un tributo a uno de los mejores bateadores de la historia de este deporte en México, al Sr. Don Héctor Espino González pero con asterisco, agregando que en mi muy personal opinión y sin objetar para nada los merecimientos de Don Héctor, siento de más justicia que el estadio se hubiese llamado “Estadio de Béisbol Claudio Solano Estrella”. Aquí dejo un espacio para comentarios, que se que va a haber muchos, pero tengo mis teorías. LOS INICIOS DEL BEISBOL Pertenezco a la generación de los cuarentas en que me inicié en este bellísimo deporte, soy de los que heredamos el gusto y preferencia por el béisbol que como decía Don Tirso R. Gámez “no existe un deporte más científico, ni más hermoso que el beisbol, frase escrita en el libro de Don Miguel S. Durazo. Personas como Don Mike, Homobono Márquez Jr., Alejo Bay, Francisco “Viejo” López Palafox, Francisco L. Carreón, Don Manuel Puebla, Gral. Eduardo García C., Rodolfo Elías Calles, Gral. Abelardo L Rodríguez, Matías Cazares, Fernando M. Ortiz, Ignacio E. Romero, Manuel C. Lucero, Humberto Larios, Constancio García, Luis Salcido, Ing. Juan Cantúa, etc., etc., son gentes que entregaron su tiempo y dinero en pro del desarrollo del deporte de los hermosillenses, Queliteros, Presidentes, Crema y Luto, Naranjeros o como usted quiera. EL CARRO Y EL GATO PALO La mayoría de los chavalos de la época empezamos jugando a “El Carro”, con pelota de hule esponja en la modalidad de beis largo, golpeando la pelota con el puño cerrado y eludiendo los pelotazos que nos tiraban para hacernos el out, posteriormente iniciamos otra etapa, en la que nos graduamos en la escuela del “Gato Palo”; aprendimos a coser pelotas que perdían el forro, a fabricar guantes de lona y pelotas de hilo de calcetín o de media forradas con (cinta aislante) tape negro, a veces nos regalaban algún bat desahuciado y a base de clavos, tornillos y alambre los poníamos funcionar, también con palos de mezquite o de guamúchil que nos encargábamos de labrar a punta de machete y cuchillo; algunos terminamos jugando beisbol en las ligas Infantiles, juveniles, tercera, segunda y primera fuerza. Un largo tramo por recorrer tratando de imitar las hazañas de aquellos legendarios, a los que debemos un homenaje de agradecimiento, pero en forma: Don Francisco “Viejo” López, Germán Bay, “El Toro” Figueroa, “El Alameño” Armenta, Francisco “Cochi” Preciado, Jesús María Suarez, Alejandro “Cabezón” Uriarte, “Los Chulis” Valenzuela, Placido Nevares, Luis “Güerito” Torres, Constancio “Negro” García, Lamberto Delgadillo, Ramón Betancourt, Eugenio López “Chamarula”, Claudio Solano, Ramón “Manito” Román, Jesús “Zurdo” Astrain, Miguelito Arvizu, Ramón “Paletas” González, Humberto Larios, Joaquín “Cuino” Aguilar, Nicolás Valenzuela, y muchos más que sería imposible de enumerar pues son cientos de grandes peloteros que nos sirvieron de ejemplo.. PROF. ANTONIO RAMÍREZ ALARCÓN Y PROFA. GUADALUPE RICO DE RAMÍREZ Por cierto, a propósito de agradecimientos, déjenme recordar que tenemos pendiente un reconocimiento al Prof. Antonio Ramírez Alarcón y a la Profa. Guadalupe Rico de Ramírez su esposa, verdaderos impulsores del beis, que a través del Departamento de Educación Física con el Prof. Emilio Miramontes Nájera, al frente, organizaron el beis local, dando forma a las ligas Infantiles y Juveniles hasta la categoría de Segunda Fuerza. Como si fuera ayer, recuerdo al Prof. Ramírez a su esposa (una exquisita poetiza que nos dejó una rica e invaluable herencia convertida en poemas), elaborando los roles de juegos, haciendo malabares con la escasez de campos, los de la Pitic estaban muy lejos y los equipos del Cerro, Matanza, Ranchito, ponían trabas por la dificultad para trasladarse al extremo norte de la ciudad. Estos Maestros de Educación Física, organizaban, anotaban, compilaban, premiaban, eran los altos comisionados, bueno eran todo y nunca nos pusimos a pensar en el enorme esfuerzo que esto significaba, ellos fueron los ingenieros constructores del beisbol infantil y juvenil, piedra angular que le dio nuevos bríos al deporte preferido de la chamacada de entonces, en que no aparecía el futbol ni ningún otro deporte que le hiciera sombra. Todos los lunes reportábamos los juegos y las incidencias del mismo, que pacientemente los profesores escuchaban y sabiamente daban su sentencia o castigo a quien lo mereciera. LA CASA DEL PUEBLO Dotado de un cómodo auditorio consistente en un salón grande especial para las grandes concentraciones obrero-campesinos, la Casa del Pueblo con sus ventanales cubiertos de hermosos vitrales que a propósito, ¿alguien sabe en donde quedaron? Es grato recordar la Casa del Pueblo que me trae olores y sabores del pasado que de repente me vienen a la memoria y me llenan de nostalgia y un coraje sordo que nunca pude desquitar contra las autoridades que permitieron o autorizaron la destrucción de lo ya construido, las canchas de tenis, el frontón, el ring, la alberca grande y la chica, los diferentes juegos infantiles instalados en los bellos jardines y todo aquello que para nosotros los viejos residentes significó el templo de reunión de la juventud; su campo de béisbol, La Casa del Pueblo fue el lugar en que por primera vez, (31 de Marzo de 1940) se jugó en la República Mexicana un encuentro entre dos equipos de liga mayor: Atléticos de Philadelfia al mando de Frank Frish y Piratas de Pittsburgh bajo la tutela de Cornelius (Connie) Mack, una época llena de cosas bonitas y recuerdos imborrables que ni los Caterpillar han podido borrar, no sé si aquellos viejos aficionados, ostén del espectáculo, se dieron cuenta de esta aberración, terrenos sobraban en donde hacer un nuevo centro de diversiones para los niños y dejar El Fernando M. Ortiz ya dotado de alumbrado, para el beis amateur. ¿Para qué derribar el existente? Quien sabe qué criterios se usaron, jamás los entenderé pero todo eso ya no tiene remedio. Nunca podremos olvidar aquellos ríos de gente bajando del cerro de la campana, de la matanza, las pilas, el cerro, el mariachi, el coloso, el ranchito, la cinco de mayo, la cañada, San Benito y en fin de todos rumbos, dirigiéndose a la vieja Casa del Pueblo o al Fernando M. Ortiz, a presenciar los choques contra los “patasaladas” de Guaymas como les llamaba despectivamente la afición que veían en ese equipo el escollo a vencer y que se convirtió en su enconado rival de juego. De inmediato acuden puntuales a su cita con el recuerdo: El Marino, El Chapo Palomera, La Marina, Don Miguel S. Durazo, El Peludo León, “La memoria” Don Eduardo García Mejía, Don Matías Cazares, Virgilio Arteaga, Carlos Colas, El Natas García, El Chero Mayer, Pepe Bache, Art Lilly, El Negro Leo Rodríguez, El Burbuja Vázquez, Claudio Solano, el Filipino Bob Balcena, Herman Rich, Stuart Locklin, (primero que vi jugar con lentes) Dick Greco, Joe Brovia, Earl Averill, Manuel Echeverría, Pete Meza, Joe Valenzuela, Ray “Pelo Chino” Garza, el “Masach” Negrete, el Papas Burruel y todos aquellos que ya tienen su nombre grabado en la historia del beis local, tanto en el amateur, como en el profesional. Cuantas y cuantas veces nos metíamos de rondón en busca de un foul a “Las Delicias del Parque”, corríamos como si en ello nos llevara la vida tras las pelotas que entregábamos a cambio de la entrada a ver el juego; había que estar temprano para ganar un pino con buena visibilidad, sobre todo los de tercera base que eran mis preferidos y treparse a las cumbres para gozar del juego, prendido a las ramas como chango y esperar hasta el séptimo inning en que daban la puerta libre. Todavía guardo una pelota que en una ocasión bateo de foul Blas “la máscara” Guzmán modesto pelotero que jugó durante bastante tiempo en tierras sonorenses, originario de la Barca Jalisco y que jugaba tercera base, cayó en lo frondoso de un yucateco que me servía de incomoda butaca y al final del juego, por más que busque al Sr. Guzmán en busca de un autógrafo en la pelota, no fue posible. No sé porque extrañas razones, el olor de la piel de las pelotas de la marca “Spalding” me atraía sobremanera, ese aroma tan distintivo me capturaba y podía pasarme bastante tiempo aspirando tan suave aroma que casi se convertía en adicción y que recuerdo a la perfección. DE RECUERDO EN RECUERDO.
BENJAMÍN “EL CANANEA” REYES Como un capítulo especial, subrayado y con mayúsculas el recuerdo perenne del “Pelón Mágico” Benjamín “El Cananea” Reyes y su genialidad al frente de una novena de beisbol en cualquier terreno como amateur o como profesional, imposible de depositar en la charola del olvido, aquel “squeeze-play” que ordenó - en el marco de una Serie del Caribe- a Nelson “El Almirante” Barrera, nada más y nada menos que su bat mas explosivo y que no titubeó al realizar la orden del “Cananea”, dejando un toque perfecto en ejecución y tiempo produciendo carrera que significo victoria, las sentencias de: “Son las últimas carreras que nos anotan los “Yaquis”, o aquella de que “fue el último juego que nos ganan Los Saraperos de Saltillo” coronando a los Charros de Jalisco como campeones. Benjamín Reyes es el único Mexicano que ha tenido las riendas de un equipo de Liga Mayor cuando manejó algunos juegos a los Marineros de Seattle, tomando el lugar de su amigo Maury Wills. Esto como corolario de su carrera en donde obtuvo dos coronas en Series del Caribe 1976 coronó a los Naranjeros y en 1986 a los Águilas de Mexicali. EL BEISBOL AMATEUR Y SU DESARROLLO. Creo yo, sin ninguna mala intención de mi parte, que el circulo beisbolero en su máxima categoría se convirtió en un deporte controlado por los sindicatos y agrupaciones laborales, pocos equipos y muy pocos jugadores, los sindicatos y algunas empresas patrocinaban equipos que pocas oportunidades daban de jugar a novatos, que muy escasamente figuraban en sus lineups, daban preferencia a sus empleados o a jugadores pertenecientes a su sindicato, con algunas excepciones (Benjamín “Zurdo” Muñoz, Francisco Marroquín, Falo Ibarra, Jorge Negrete Navarro, Armando Valdez, Fernando “Cañón” Huerta, y uno que otro mas) o cuando se trataba de peloteros muy destacados. Por supuesto que esto trajo una rápida consecuencia: el beisbol se estancó, empezó una época de jugadores ya entrados en años y que no cedían su lugar a nuevos elementos, roles muy cortos que solo jugaban los domingos, como la Liga Obrera. Fue hasta el año de 1953 en que se dotó de alumbrado al Estadio Fernando M. Ortiz con motivo del Campeonato Nacional de Beisbol de Primera Fuerza, en donde Sonora se llevó el campeonato con una novena dirigida por el Cananense De la Fuente y auxiliado por Ramón “El Paletas” González, fechas en que nos visitaron peloteros de mucha garra y entrega que dejaron su nombre escrito en nuestro beisbol deporte en el que posteriormente brillaron como profesionales y va como muestra basta un botón: “Cangurito” Amaro, Campeón bat del torneo. Y ASÍ FUE QUE Algunos aficionados pertenecientes a los rumbos de Villa de Seris y un poco después de San Benito, empezaron a buscar alternativas lo que dio origen al nacimiento de las Ligas organizadas de Villa de Seris y de San Benito, dos humildes ligas, sin más recursos que las cuotas de los peloteros y que vinieron a reforzar las tropas beisbolísticas un poco mermadas, dando una magnífica oportunidad a todos los jóvenes que no tenían cabida en el beisbol de Primera Fuerza AQUELLAS INOLVIDABLES LIGAS DE VILLA DE SERIS Desde tiempos de el Prof. Alcoverde, gran impulsor del beisbol en Villa de Seris, no habían surgido lideres que se preocuparan por el resurgimiento del deporte, hasta que Tomas y Rito de la Luz, El Chapo Márquez, Beto López Arredondo, Humberto Galaz, el Tito Vitaminas y algunos aficionados más del rumbo se echaron a cuestas la tarea de crear una liga y así nació la Liga de Beisbol, Clase Abierta de Villa de Seris, jugándose en terrenos pegados al desaparecido cementerio de Villa de Seris y que dio inicio a una gran competencia: Villa de Seris contra San Benito que empezaron a capturar el talento joven del municipio logrando un éxito que hizo que poco a poco la Liga de Primera Fuerza Municipal fuera desapareciendo. Se inició una gran competencia con una enorme cantidad de elementos de donde surgieron grandes prospectos, que, inclusive alimentaron las filas del profesionalismo. SAN BENITO El “Tucas” Carrillo, El “Maistro” Arango, El “Cuini” Monge, el “Maistro” Irra, “Carlingas” y Pedro “Perdrin” Flores, Abundio Burruel, Gerardo “Guachito “Celaya, Fco. “Panchillo” Román , “Cuchilanga” Núñez, Cesar “Guacho” Vallejo, Rafael “El Gordo” Campoy, Víctor “Cadillo” Sainz y algunos aficionados de hueso colorado, dieron inicio a la poderosa Liga Interbarrial de San Benito que jugando en la modalidad de Clase Abierta, aceptaban equipos que alineaban a jugadores: amateurs, semi-profesionales y Profesionales entre los que se contaban a peloteros establecidos en la Liga Mexicana que al finalizar sus calendarios venían a reforzar a los equipos de la San Benito. En la segunda temporada debuté en esta liga con el equipo “Zahuapan” Secc. 65 representando a Textiles Sonora, único equipo fuera de la barriada de San Benito. ANÉCDOTA CURIOSA SUCEDIDA EN EL BEIS AMATEUR Deseo aprovechar la ocasión para contarles una anécdota verídica, sucedida en el beisbol local y que de manera directa me involucra. Resulta que se inició la Liga de San Benito y Víctor “Cadillo” Sainz me invitó a jugar con su equipo “Los Gallos” y poco tiempo después también se echo a andar la Liga De Villa de Seris, en la que competía un equipo de la 5 de Mayo al mando de Beto López que fue a verme y me dijo: oye: “tu eres del barrio debías de jugar con nosotros”, pues si, le respondí pero ya me comprometí con el Cadillo que es el Presidente de la Liga, solamente que hables con él. Rápido se entrevistó con el dirigente y para mi sorpresa se concertó el cambio de Fernando Andrade del equipo Los Gallos de la Liga de San Benito al equipo 5 de Mayo de la Liga de Villa de Seris. Lo que supe después fue que no fue un cambio, sino, una venta, La 5 de Mayo le dio a Los Gallos, dos bat nuevos y cinco usados y una caja de pelotas seminuevas y nuevas por el traslado debidamente legalizado ante la presidencia de las dos ligas. Primer cambio de que se tiene razón y que avalan los Sres. López y Sainz, que por fortuna, gracias a Dios todavía lo pueden atestiguar. C.P. HORACIO “MACACHO” LÓPEZ DÍAZ. Podía hacer una lista enorme de los grandes peloteros que actuaron en estas dos ligas que vinieron a fortalecer al beisbol local, pero de veras que no me alcanzaría el tiempo. Para beneficio del beisbol local existe un “parte aguas” marcado por la llegada a nuestra ciudad de un elemento que se había mantenido alejado haciendo sus estudios en la Ciudad de México: Horacio “Macacho” López, hijo del también legendario Prof. Francisco “El Viejo” López Palafox. Sin duda y sin temor a equivocarme, ”El Macacho” vino a cambiar el ritmo y el concepto del beisbol y también el softbol de la localidad , que en esos tiempos, viejos aficionados y jugadores criticaron acremente, pero Horacio traía perfectamente trazado su plan, por principio de cuentas se mantuvo a la expectativa observando los diferentes equipos que competían en San Benito, de donde escogió el que reunía las condiciones que él deseaba e inicio su labor de inculcar técnica y practica continua dándole forma a un equipo muy competitivo que se había mantenido por algunos años como uno de los favoritos, recuerdo aquellas palabras que “Macacho” dirigió a sus jugadores: “Jóvenes, este beisbol ya nos quedó chico prepárense porque ahora vamos a la Liga Norte en donde tendremos que demostrar nuestro verdadero valor y garra para jugar”. Procedió a dar de alta un equipo en la Liga Norte de Sonora y por supuesto llevando una verdadera selección que reunía elementos de Villa de Seris y San Benito. En esos años, Hermosillo representado por el equipo “Café Combate” que patrocinó el Sr. José Díaz Lazo, se consolido como uno de los favoritos; la afición de Villa de Seris y de San Benito no vieron todo esto con muy buenos ojos, acusando a Macacho de que “desmantelo las ligas” ¿Cómo? Si el equipo se formó con apenas 23 elementos. En la mente de Don Horacio ya estaba madurando la idea de volver a Hermosillo a los primeros planos del beisbol de paga y empezó su enorme tarea, recobrar de alguna forma el brillo intenso que alcanzo la Liga de la Costa del Pacifico. Con una base de jugadores del Café Combate y reforzado con peloteros profesionales se inicio el camino hacia el beisbol que actualmente presenciamos, primero nació la Liga Invernal DE Sonora Luego la Liga Invernal Sonora-Sinaloa, acompañado en esta aventura de su amigo Arcadio “el Cayo” Valenzuela, otro pilar del béisbol sonorense que con su esfuerzo logró meter nuevamente a “Los Naranjeros” en el mapa mundi del deporte rey y entre ambos lograron afiliar a la competencia equipos de Sinaloa, lograron dar forma al nacimiento de la Liga Mexicana del Pacífico, de la que actualmente nos ufanamos, lograronafiliar la Liga al (B.O.), Beisbol organizado de los Estados Unidos, hasta obtener la aceptación de la Confederación del Caribe y competir en las Series del Caribe, todo debido al enorme tesón de dos personajes: CP. Horacio “Macacho” Lopez Díaz y C.P. Arcadio “Cayo” Valenzuela dos hombres honrados y trabajadores que la afición naranjera aun guarda en su memoria. GRANDES MANAGERS. Durante el tiempo que practiqué el béisbol en su modalidad de amateur, semi-profesional, debo agregar con justicia que tuve la suerte de jugar con gente de mucha competencia, verdaderos instructores y entrenadores enamorados del pasatiempo, estuve a las ordenes de muchos, pero muchos managers, todos ellos de alta calidad y con profundos conocimientos de cómo jugar a la pelota, distinguiéndose entre todos ellos: Horacio “El Macacho” López Díaz y Prof. Gustavo Hodgers Rico, dos señorones, que no solo se limitaron a servir de paño de lagrimas, consejeros, masajistas, instructores, choferes, guías y amigos de cada jugador, además nos inculcaron conocimientos básicos en un pizarrón de muchos aspectos técnicos del juego, conocimientos que nos colocaron en ventaja con el jugador promedio. Dos hombres de entrega que llevaron el nombre de Sonora no solo sobre su pecho sino en lo más profundo de su corazón, ninguno de los dos pensó alguna vez en perder y eso se demostró cuando llevaron los colores patrios a campeonatos mundiales de Softbol en la Cd. De México y a Filipinas. Nomás. SEÑORONES DEL BEISBOL LOCAL.Actualmente se encuentran ocupando un nicho en el Salón de la Fama del beisbol profesional en Monterrey, N.L., amigos jugadores con los que tuve en alguna ocasión la oportunidad e compartir el terreno de juego, por lo que me voy a permitir mencionar a: Horacio “Macacho” López, Victor “Cadillo” Saiz, Juan “Yaqui” Limas, Humberto Galaz Vega, Miguel Sotelo Baldenegro, Sergio “Kalimán” Robles, RONALDO “Ronnie” Camacho, Héctor Espino González, Claudio “Sordo” Solano Estrella, Francisco “Diez” Maytorena, C.P. Arcadio Valenzuela, a saber. Por supuesto que en el recinto de los inmortales de Sonora también se encuentran una gran cantidad de jugadores con los que compartí éxitos y derrotas y no se diga en el Salón de la Fama del Deportista Municipal, en que en su gran mayoría pertenecen al mundo deportivo de los 50, 60 70 y 80, en que por más de 4 décadas jugué beisbol y softbol en todas sus categorías retirándome en la categoría de primera fuerza y con todo el respeto que me merecen compañeros y amigos, jamás acepte jugar en las Ligas de Beisbol o de Softbol en su clasificación de Veteranos, más que nada porque de joven le dedique demasiadas horas a esos deportes y sacrifique mucho tiempo a mi familia, noches y domingos en que no estuve cerca de ellos entregado en cuerpo y alma a la práctica de mis deportes favoritos. Admiro y respeto a todos esos jugadores que no obstante el tiempo transcurrido y la merma de sus facultades físicas, siguen aferrados a revivir las inolvidables hazañas realizadas en su juventud, aun con el riesgo de sufrir un accidente o una fractura que los imposibilite. LOS SEÑORES UMPIRES (AMPAYERS, PUES…) Para redondear esta plática, debo por justicia, mencionar a esos nazarenos como dicen en el futbol; esos humildes jornaleros del juego que se fajan tres o más horas parados juzgando cada lanzamiento, cada jugada, marcando el out o el seif sin dejar conforme a ninguno de los dos bandos, los señores ampáyer que jamás son mencionados cuando se da un juego sin hit ni carrera o un juego perfecto o cuando el juego dura menos de dos horas; en algunos partidos termina el juego y salen de volada escapando del horrible monstruo llamado fanático. Para todos ellos mi respeto y admiración, vaya, sin ellos no se podría desarrollar un partido de beisbol como dios manda. Menciono a algunos de ellos sin ningún orden ni jerarquía: Darío Pereyra, Arnoldo “El Noro“Nevarez, Alejandro “Chino” García Galindo, Prof. Moreno Estrella, Eduardo García Mejía, Francisco “Güero” Martínez, J. Navarro “Navarrito”, Prof. Lagarda, Waldemar Barrios Matrecitos, Juan “Yaqui” Limas, Víctor “Cadillo” Sainz, Guantutri Sánchez, Pancho Navarrete, Gustavo Hodgers, “Chiculi” Dessens, Braun, Arnulfo Luzanilla, ”Guachito” Celaya, ”Chale” Hurtado y muchos más que son ejemplos de honradez aplicada al juego que sin ellos, no sería posible llevar a cabo. LOS APODOS. Se da el caso de que a la mayoría de los jugadores de beisbol, sus compañeros o el público les endilga un apodo, que por lo general es acertadísimo, dirigido a detalles de su fisonomía, carácter o tipo de juego, y ocurre que son más conocidos por su apodo que por su nombre que pasa a segundo término, por lo que a continuación recordaremos algunos Earl “Bufalo” Averill, Sergio “Kaliman” “Chesman” Robles, Germán “Gordo” Bay, Agustín “Toro” Figueroa, Jaime “Flaco” Corella, Francisco “Cochi” Preciado, Lamberto “Pijini” Delgadillo, Román “Manito” Roman, Luis “Betabel” Torres, Jesús “Zurdo” Astrain, Ramón “Trucutu” Betancourt, Roberto “Acopo” Carvajal, Virgilio “Virgilio, Tigre de Regla” Arteaga, Leonardo “Negro” Rodríguez, Claudio “Sordo” Solano, Máximo “Maduro” Olivero, Manuel “Ciclón” o Cheve”Echeverria, Raymundo “Ray” Zonta, Manuel “Pasitos” Echeverría, Arturo “Perro” Pelayo, Rubén Antonio “Chichas” Noriega, José Luis “Patudo” Noriega, Ronaldo “Ronnie” Camacho, Romualdo “Changarro” Urias, “Pitito” Olea, Alfredo “Yaqui” Ríos, “La Comadre” Leal, Alejandro “Cabezón” Uriarte, .etc., etc. En muy pocas palabras y solamente tratando de hacer un sencillo homenaje a todas esas gentes que lograron crear la afición por el béisbol en estas áridas tierras, aprovecho la ocasión para brindar un personal reconocimiento a todos aquellos que hicieron posible que el deporte rey alcanzara la cúspide desde tiempos de la Liga de Sonora y Liga de la Costa del Pacífico haciéndola resurgir de sus cenizas dándonos el beisbol de la Liga Mexicana del Pacifico; jugadores, managers, directivos, ampáyer, dueños de clubs y sobre todo a los aficionados, que han logrado a través de los años posesionar a los Naranjeros de Hermosillo logrando que el béisbol sea el preferido de esta ciudad, beisbolera por tradición y con un orgullo ganado a pulso. G r a c i a s Fronteras y 5 de febrero 139, Barrio de la 5 de mayo, 2-156460, 2-172804, (6621) 738122 andrade_nando@yahoo.com.mx Hermosillo, Sonora, México. |