Fernando Andrade Casa Arias
Por: Arq. Carlos Martín Quintero Orcí


Recopilación: Fernando Andrade Domínguez El Pitic

INTRODUCCIÓN

La Avenida Aquiles Serdán, que parte de la antigua Alameda (Posteriormente llamada Parque Ramón Corral) actualmente Parque Madero y que de Oriente a Poniente con el nombre de: De la Alameda, De los Molinos, De María Amparo, De los Naranjos y de Don Luis por mucho más de cien años ha sido la principal arteria e identidad de la Ciudad de Hermosillo del Pitic, capital del Estado de Sonora.

De lo poco rescatable que nos queda de esta antigua avenida, en la tercera cuadra por la acera sur y de oriente a poniente, se encuentra un bello y elegante hogar propiedad de la Sra. Elvira García de Noriega y que la fuerza de la repetición nos ha acostumbrado a llamarla “Casa Arias”.

Buscando, lo que jamás se me ha perdido, como ha sido últimamente mi pasión, me encontré con un ejemplar de la Revista INCIDE Comunicación Constructiva en su Edicion No. 41 y correspondiente al mes de marzo de 2003; en esta edición, en su página No. 37 y firmada por el Arq. Carlos Martín Quintero Orcí, se encuentra un artículo dedicado a Casa Arias que con el permiso del autor me voy a permitir reproducir, dada la importancia de la información que contiene para los residentes de esta Ciudad.

Casa Arias

Se encuentra en  la calle Serdán, entre Juárez y Matamoros, enfrente del edificio Seguros del Pacifico. Llama la atención en medio de tantas construcciones antiguas cuyas fachadas han sido alteradas -muchas de ellas con muy mal gusto, por cierto, para adaptarlas como locales comerciales. Se destaca también por el almohadillado de su fachada, las columnas dóricas del pórtico y su escalinata de acceso.

Es de las pocas construcciones sobre la calle Serdán que no llegan hasta el límite del predio y que cuentan con un pasillo lateral de servicio y también de las últimas en esta calle que continúan siendo casa habitación. Antes destacaba aun más por su jardín, sus maceteros en forma de ánfora a ambos lados de la escalinata y sus dos fuentes. Es una lástima que hayan desaparecido estos últimos elementos, que contribuían a darle más vida y elegancia a la fachada.

Casa Arias: Hermosa mansión que mandó construir el Sr. Adolfo Bley

La calle antes mencionada comenzó a existir a finales del siglo XVIII, cuando era solo un camino que comunicaba a la Villa del Pitic con la Alameda (que luego se convirtió en el Parque Ramón Corral, hoy llamado Parque Madero). Desde entonces ha tenido diferentes nombres: De la Alameda, De los Molinos, de María Amparo, de los Naranjos y de Don Luis, en alusión al Gobernador Luis Emeterio Torres. Finalmente el 15 de Septiembre de 1911, a raíz de las grillas revolucionarias, se le impuso su actual nombre.

En ese mismo año, 1911, cuando el inmueble se terminó de construir, siendo el encargado de la obra el que probablemente era el contratista más reconocido en nuestra ciudad en aquel entonces: el Ing. Felipe Salido. En el lado poniente de la fachada principal hay una placa con su nombre.

Fue el comerciante Adolfo Bley, copropietario, junto con su hermano Simón, de la Mercería de la Paz, quien la mandó construir. Sin embargo, nunca llegó a estrenarla, ya que debido a problemas familiares tuvo que irse intempestivamente junto con su familia a Francia, y se la vendió a la Sra. Elvira García de Noriega. El pago se hizo con monedas de oro.

El terreno no tiene mucho frente, pero si tiene mucho fondo. Esto fue aprovechado para hacer un diseño sencillo, a partir de un eje imaginario que corre de forma longitudinal al terreno y que marca el centro de la construcción, la cual ocupa, sin embargo, solo la mitad del terreno, ya que este abarca hasta la calle Chihuahua.

El porche está centrado sobre el mencionado eje, y las puertas de acceso dan hacia un largo hall, el cual está a su vez limitado por un pequeño patio, el cual está abierto en su lado sur. El hall cuenta con abundante iluminación natural que le llega desde el patio, además de dos tragaluces en forma de domo. Este espacio fue utilizado en muchas ocasiones para hacer bailes; las sillas se colocaban a los lados y los músicos se colocaban en el patio.

Las demás áreas, sociales, privadas y de servicios, se ubican a los lados del hall. También hay una pequeña oficina ubicada en la esquina noroeste, la cual fue durante muchos años utilizada como consultorio médico por el yerno de Doña Elvira, el Dr. José Arias, esposo de su actual propietaria y que ahora es utilizado como oficina por uno de sus descendientes.  Sobre la fachada principal estaba el letrero que anunciaba los servicios médicos. Era un letrero visible, pero a la vez discreto, de manera que no afectaba realmente a la fachada.

Hoy, generalmente a las construcciones antiguas utilizadas como locales comerciales, se les llenan de anuncios sin tomar en consideración ningún criterio conservacionista, sobre todo en las que se localizan en el primer cuadro de la ciudad; ya sea que se les llenen con anuncios pintados, o bien se les colocan letreros a base de gabinete de lamina y cubierta de panaflex, o incluso la combinación de ambos, dándole con ello un aspecto terrible a las antiguas construcciones que con tan buen gusto levantaron nuestros antepasados.

Cuando la casa Arias fue construida, su mobiliario, tapices de seda, sus elementos decorativos, sus puertas de cedro y hasta los herrajes, fueron traídos de Francia. En ese entonces, cosa curiosa, Sonora estaba aislada del centro de la República, debido a que las vías de comunicación en nuestro país no estaban muy desarrolladas todavía. Se pudiera decir que estábamos mejor comunicados con Europa, gracias al comercio marítimo.

Debido a ello, los Sonorenses teníamos nuestra propia identidad cultural y, hasta cierto punto, nuestro propio vocabulario ¿Sabe usted, amigo lector, lo que es un “buqui chicampeano hablichi? Pero todo esto lo están perdiendo  las nuevas generaciones debido a la influencia de la televisión y el cine. En fin.

Pero volviendo a lo de la casa, llama la atención el grado de tranquilidad que se siente adentro ya que no se percibe el ajetreado ambiente de la calle Serdán.

Sus dueños se han preocupado por conservar la imagen original, ya que a pesar de algunas modificaciones que ha sido necesario realizar con el paso del tiempo, aun conserva no solo su arquitectura original, sino también gran parte del mobiliario y la decoración, lo que hace que se sienta uno transportado a otra época.

Igualmente conserva muchos de sus acabados: elegantes mosaicos decorativos, pisos de parque de madera, tapices de seda y plafones de latón decorativos (incluso en el porche).

Toda esta elegancia hizo que fuera, y siga siendo, uno de los hogares más elegantes – si no es que el más elegante- de nuestra ciudad, lo cual ha llegado a provocar situaciones curiosas.

Ha ocurrido que de repente abren la puerta y entran americanos vestidos de shorts y chanclas: se trata de turistas que creen que están entrando, tal vez, a unas oficinas o a algún pequeño palacio abierto al público.

No cabe duda que se trata de un anacronismo magnifico; un oasis de buen gusto.

Gracias

Fronteras y 5 de febrero 139,
Barrio de la 5 de mayo,
2-156460, 2-172804, (6621) 738122
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Hermosillo, Sonora, México.


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