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Cantina La Tropiconga Hermosillo, Sonora
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| Fernando Andrade Domínguez | El Pitic |
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En la Ciudad de Hermosillo, el establecimiento de las cantinas durante los años finales del siglo XVIII, alcanzó a tener un gran auge y todavía se recuerdan algunas de las que hicieron historia, pero realmente fue hasta principios de 1900 cuando en realidad alcanzaron a tener popularidad estos centros de reunión. Vino la Revolución y los años de la prohibición y este tipo de negocios se vio bruscamente detenido. El origen de la palabra “Cantina” algunos historiadores se la atribuyen a un derivado del latín o italianismo que quiere decir "Esquina" y por lo general, las cantinas se encuentran establecidas en una esquina. Es el lugar de reunión de amigos que encuentran en esos lugares la forma de compartir la charla, el juego, oír música y olvidar momentáneamente las penas que nos da la vida. La cantina ha servido como fuente de inspiración a los compositores y músicos que con fervor le cantan a esos lugares, llevando en sus versos todo un manojo de sentimientos encontrados y pesares que denotan estados de ánimo con zumo de alcohol y efervescencia. Son también el lugar en donde se manifiesta la amistad en todo su esplendor, afianzando el acercamiento de personas identificadas en un medio en que emergen los lazos humanos que unen pero que en ocasiones son el caldo de cultivo de diferencias y dificultades que el humo del alcohol provoca. Durante la década de los 40s., allá por 1942-43, nació LA TROPICONGA, lo que hoy conocemos como una de las cantinas más populares de la ciudad de Hermosillo, en la esquina de las calles Nuevo León y Primera que fue en donde originalmente se estableció y posteriormente pasó a la calle Nuevo León y Segunda hoy E. García Sánchez. Cantina La Tropiconga La historia del nacimiento de este establecimiento es muy curiosa ya que por un arreglo comercial la Señora Astorga le pasó la cantina a Don Julio Paz Villa, un hombre que se dedicaba a tareas propias de la albañilería y que aceptó con muchas dudas su nuevo encargo, pero contando con la asesoría de su primo Enrique Romo Peraza, hermano del popular “Coruco” Romo, rápidamente le tomó el pulso al negocio de la cantina, superándose día con día hasta alcanzar la gran preferencia de todo el rumbo del Pueblo Nuevo, barrio en que se encontraba enclavada la Tropiconga, muy cerca de la Placita del 16, del Cementerio Viejo de la Matamoros, antes de ser la Delegación de Policía y Tránsito, Cuartel de Bomberos y la C.F.E. Don Julio Paz siempre atento y buscando la superación, aprendió los secretos de la preparación de la “Caguama” adquiriendo los conocimientos que lo convirtieron en uno de los mejores caguameros y pronto acaparó el gusto por el quelonio de su numerosa clientela, aparte de que su buena mano lo hizo convertir a su cantina en un centro de reunión de familias que encontraron un lugar acondicionado para saborear tan rica vianda, aparte de que el servicio a bordo de sus autos los hacía hacerse acompañar de toda la parcanta y hasta con la suegra para que tranquilamente se les sirvieran sus ricos tacos y jugos. Cantina La Tropiconga El servicio de expedición de la cerveza se hacía exclusivamente de barril y en vasos chicos y las populares “longas” siempre bien heladas escuchando la música de el Mariachi “Los Costeños”, la Orquesta de los Hermanos Silva o los “Chatos” que también incursionaban en ese lugar. Nunca tuvo la cantina un grupo o cantante en exclusiva, siempre estuvo abierta para todo tipo de cantantes y grupos musicales como en la actualidad que por Internet anda circulando un video de Fabián Gómez cantando en tan conocido lugar. Jamás se han suscitado hechos de sangre o situaciones de pleitos o violencia entre sus parroquianos, la clientela obedece a un rango de gente con bastante preparación, contando entre sus filas a profesionales de toda la gama de ocupaciones que la distinguen como un lugar tranquilo y en el que se saborean las diferentes presentaciones de la cerveza que en estos tiempos de intenso calor se antoja ya sea de barril en vasos, en botes de aluminio o botellas pero siempre bien heladas. Es mucha la historia y desde que se comercializo la caguama, que aun, cuando desde los años veintes o treintas el popular “Pinolillo” ya la ofrecía como parte de su menú diario en su restaurante, fue hasta los años cincuentas cuando llegó don Pancho Flores ”Pancho el Caguamero” y su preparación de caguama se hizo muy popular regando sus conocimientos sin egoísmo y fue precisamente Armando Romo Peraza el popular “Coruco” que la trajo a la Tropiconga en donde don Julio se encargó de darle su toque convirtiéndola en un platillo preferido de su público consumidor. Gracias
Fronteras y 5 de febrero 139, |