Cada que enciendas la tele


Fernando Andrade Domínguez El Pitic

Volver la vista al pasado no significa de ninguna manera que los tiempos pasados fueron mejores, es simplemente retroalimentarnos con los recuerdos y con las vivencias que llenaron toda una vida en espera del futuro.

Si pudiésemos tener la facilidad de poder trasladarnos en el tiempo, saldríamos de dudas acerca de infinidad de cosas que hoy damos como naturales, pero que si nos ponemos a pensar un ratito, nos encontraremos con el hecho real de que todo se fue transformando poco a poco y que esto no se dio tan fácilmente como hoy lo disfrutamos.

Satisfactores tan sencillos como el servicio de energía eléctrica, solo oprimir un botón y la luz se hace, no tenemos la necesidad de poner petróleo a un deposito, insertar la mecha y encenderla, regularla, colocando el cilindro de cristal para obtener una magra y parpadeante luz a cuyo amparo, estudiábamos, leíamos o simplemente nos iluminábamos.

Sin refrigerador, sin televisión, estufa de gas, lavadora, secadora y tantos y tantos aparatos que nos hacen la vida mas amable y confortable, es difícil imaginarnos viviendo esos tiempos, sin embargo la vida se desarrolló plena y hemos sido trasladados al presente sin detenernos a pensar cuan difícil y complicado sería el vivir como en esos tiempos.

Somos muy afortunados, sobre todo que tenemos la facilidad de poder atisbar el pasado y compararlo con lo actual, por lo que nos proponemos en esta página el evocar el pasado sin ninguna amargura ni pesar, simplemente rendir un tributo a nuestros antepasados y de alguna manera mostrarles la gratitud por los esfuerzos que llevaron a cabo nuestros padres, luchando a brazo partido en contra de las carencias y estrecheces que la mayoría de ellos enfrentó.


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