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Apague la luz y escuche... |
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| Fernando Andrade Domínguez | El Pitic |
Aquel viejo radio de bulbos al que pacientemente, toda la familia reunida esperábamos se calentara, para dejarnos llevar por la magia del sonido a través de los campos de la imaginación, de la aventura; vibrar intensamente, viajando a través de ignotos países; vivir increíbles vidas ajenas, reír a carcajadas; sufrir las penas de personajes que sentíamos conocer profundamente hasta penetrar en sus almas, el eslabón que unía la gran cadena de la familia, eso significó en mi niñez el radio, la radio, que ha sido y sigue siendo un medio de comunicación de comprobada penetración. Las tardes de los días de invierno se convertían en el momento esperado en que sentados alrededor de la cama paterna en completo silencio y con una mística casi religiosa seguíamos paso a paso los episodios de la radionovela “Anita de Montemar”; los programas cómicos del “Panzón Panseco” o la “Tremenda Corte”; (creo fue el primer programa de importación); las truculentas aventuras del “Monge Loco” (nadie sabe, nadie supo, je-je-je.......), aquel pavoroso y terrorífico programa de “Apague la luz y escuche”, que las radiodifusoras locales: XEDL, XEHQ, XEBH y XEBR nos hacían llegar a través de las “ondas hertzianas”, término muy gastado por los locutores y los periodistas de aquel ayer. Muy claro tengo el recuerdo de aquella cabaña construida con troncos de madera rústica, casita que nos transportaba a las de las montañas cubiertas de nieve que conocíamos a través del cine o de revistas, precisamente en un solar de la avenida Veracruz casi esquina con la calle Revolución, allí estaba edificada la primera estación de radio de que tengo memoria y estaba coronada por una enorme antena pintada de rojo. En el presente año se cumplen 71 años de que en el mes de octubre de 1935 se dio principio al periodo de pruebas y la estación de radio XEBH difundía al aire la canción “Farolito” del maestro Agustín Lara, único disco de que disponían los muy emprendedores: don Luis Hoeffer, don Carlos Balderrama y don Remigio Agraz, y aquí empezaba la aventura, a partir de esos años la radio se convirtió en algo necesarísimo para el desarrollo de nuestras vidas, la adicción a la comunicación masiva desde ese polvoriento lugar de la avenida Veracruz en los linderos de la ciudad, que terminaban precisamente en lo que actualmente es el Boulevard Luis Encinas o Transversal y de allí para el real, puro monte. Oficialmente el Sr. Gobernador del Estado Don Román Ramos a las doce del día 20 de noviembre de 1935, declaró iniciados los trabajos de servicios y contribución al progreso de esta ciudad de la estación de radio XEBH con un programa elaborado a base de cantantes locales ante la presencia de algunas personalidades de la localidad y bajo la conducción del locutor oficial Antonio Baltazar Montero alias “Rasputín”. El motor impulsor de la idea, indudablemente, cómplices de su afición a la radiocomunicación, Don Carlos Balderrama, Don Francisco Vidal y Don Remigio Agraz responsable técnico del sistema de comunicación de CMA, y Don Luis Hoeffer, que se conectó con su amigo el ingeniero Ed Gilbert Wygat de Los Angeles, California, U.S.A. que le consiguió un transmisor de 500 wats con el que se inicio XEBH. Contrariamente a lo que pudiera pensarse, las siglas –BH- no significan Balderrama-Hoeffer, es mera coincidencia, al solicitar la concesión se toparon con el imponderable de que el Sr. Hoeffer por ser ciudadano norteamericano no podía ser el concesionario y se solicitó a nombre de don Carlos Balderrama viejo empleado de la Cervecería de Sonora, y se empezó a operar con la frecuencia de 1000 kilociclos y posteriormente en 920 con dos torres de madera y una antena en forma de “l” invertida cortada a la frecuencia de operación de la radiodifusora y de contra antena se enterraron debajo alambres de cobre en un área de 200 metros. Los horarios fueron poco a poco adaptándose a las necesidades imperantes, el primero fue de 8 a 10 de la noche, luego mejoró: de 2 a 5 de la tarde y de 8 a 11 de la noche; pocos meses después se incluyeron en las transmisiones horario matutino de 7 a 12 , enfrentando un problema muy serio, no se tenían discos, los que usaban, por lo general fueron prestados y algunos en muy mal estado . No se podían organizar programas completos por la falta de material discográfico que posteriormente solucionaron encargándolos a nogales y a México que surtieron mensualmente. El paso más serio para la radio de ese entonces fue formar locutores que al ampliarse los horarios lógicamente se requerían más voces. Entraron Francisco Vidal, Guillermo Núñez Keith, Jorge Lebrun, Savoy Encinas, Enrique Aguilar y algunos otros. En un principio la radio causó un alboroto increíble, la gente se agolpaba en las instalaciones para presenciar como se transmitía un programa de radio y para conocer de cerca a un locutor. Las cadenas nacionales aparecieron entre 1941-1944 siendo la más importante Radio Programas de México, programas que llegaban en discos de 10” y posteriormente en cintas magnéticas. Fue en el año de 1948 cuando se transmitió el primer programa a control remoto, un evento de trascendencia nacional, la inauguración de la Presa Abelardo L. Rodríguez por el Presidente de la República Lic. Miguel Alemán Velazco, siendo gobernador del estado el Gral. Abelardo L. Rodríguez y Secretario de Irrigación el Ing. Oribe de Alva. El primer anunciante fue el Sr. Don Delfino C. Espinoza propietario de la peluquería más famosa de la ciudad y que en su interior tenía, por primera vez en la historia de Hermosillo, una sala de belleza para damas. Los turnos del personal de locución eran de dos horas, dos veces al día con un día de descanso semanal, por solicitud hecha por un cliente nacional que exigía que sus anuncios de productos de belleza fueran leídos por una mujer, se recurrió a la Sra. Beatriz Guereña de Agraz, primera voz femenina anunciante de la radiodifusora XEBH. Diariamente la radio usaba la melodía del vals de Don Juventino Rosas “Sobre las olas”, para abrir y cerrar sus transmisiones en su domicilio de Serdán y Juárez no. 144, luego en Hidalgo (hoy Pino Suárez) no. 110, después en el Hotel Arcadia y durante la construcción del Hotel San Alberto se regresaron a la Serdán para finalmente quedar instalados en el Hotel San Alberto con oficinas y estudios construidos con planos proporcionados por la RCA. Para el año de 1942 surgió la XEHQ con 590 kcs., filial de XEBH; ya estaba en el aire la XEDL de Francisco Vidal; más adelante la XEDM del Ingeniero Carlos V. Rodríguez y la XEPB del Dr. Hugo Penock Bravo. Nuestro recuerdo y eterna admiración y respeto a: Ingeniero José Gálvez, Ing. Carlos López Cuellar, Gilberto Becerra, José Jesús Romo, Francisco Gutiérrez, Gabriel Vejar, Víctor Manuel Payan, Heriberto Navarro, Doroteo Guevara, Ricardo Hernández, Cristina Sors, Flora Gilda Vega, Estelita Jiménez, Dorita Álvarez, José Sosa Chávez, José Roberto Gastelum, Ana Bertha Esquer, Ricardo Valencia Y Souza, Rafael Arias Córdova, Raymundo Miranda, Víctor Manuel Álvarez, Guillermo Trunbull, Manuel Botello Ramírez, Alfredo Bernal Cubillas, Gilberto Soria, Benjamín Godínez Sosa, Eliseo Ramírez, Jesús Tapia Avilez, Manuel Pesqueira y a toda esa gente que hizo posible el sueño de llevar esparcimiento a través del aire hasta lo más recóndito de sus hogares. En la época de oro de la radio hubo un fenómeno: todos los locutores tenían mucho ascendiente. El locutor era el amo y señor del público, tenía un prestigio insuperable, la gente los apreciaba como unas figuras, como ver a un artista de cine, a ese nivel, tenían sus fans y toda la cosa, eran más apreciados y más queridos, se les hablaba con cariño los buscaban por simpatía, hombres ilustrados casi todos normalistas. El respeto imperaba y además estaban vigilados constantemente, existía la monitora, después inalámbrica y cualquier cosa fuera de lugar que a un locutor se le barriera, fuera del reglamento, los llamaban, los amonestaban, se les suspendía y se les imponía una sanción, ...casi casi igual que ahora, rememora Ángel López Real en su libro “Radio y Hermosillenses en ondas de guerra”. Francisco Vidal Moreno, del primer staff de locutores de XEBH hasta el año de 1937, se trasladó a Navojoa, Sonora en donde se asoció con Fausto Gómez y obtuvo la concesión de una emisora con las siglas: XEDL. Que posteriormente Vidal Moreno se trajo a Hermosillo, compró un equipo y lo instaló en el Cerro de la Campana, y con la rúbrica del vals de Campodónico “Club Verde”, como fondo ambiental desde la cabina instalada en un local de dos pisos ubicado en la calle Juárez, entre Morelia y Monterrey, el día 21 de mayo de 1944 lanza oficialmente XEDL (cuarta radio hermosillense) su señal en la capital sonorense. Más adelante la cabina y las oficinas administrativas se cambiaron al Cerro de la Campana en la Calle Buena Vista, atrás de de la calle Ángel Flores, de allí se bajó a Ángel Flores 26 poniente. Por supuesto que XEDL se inició con muchas limitantes, el hombre orquesta Francisco Vidal dueño, gerente, técnico, vendedor y locutor con fecha 27 de junio de 1944 contrata a la profesora Alma Gilda “Quinta” Madera que ingresa a cabina para convertirse en la primera mujer locutora autorizada por la Secretaría de Comunicaciones en la Costa del Pacífico y sobre su desempeño en la estación de radio transcribo las palabras del Lic. Héctor Rodríguez Espinoza que dice: “además de cumplir religiosamente con sus turnos la profesora Alma Gilda Madera, adaptaba novelas con duración de una hora que presentaba el cuadro artístico de la estación los domingos; también con éxito organizaba concursos de aficionados”. Cuando nos tenemos que referir a la historia de la radio en Hermosillo, necesariamente tenemos que recordar al elemento femenino que jugo un papel decisivo y muy importante en el desarrollo de esta importante industria y surgen nombre como el anterior de la Profra. Alma Gilda Madera, Doña Eufemia de Vidal, la Sra. De Rodríguez y una cauda enorme de damas de muy grato recuerdo y que hasta la fecha siguen al pie del cañón cubriendo tiempos en la radio, la prensa y la televisión con muy buenos resultados. Someramente este es un capítulo que recuerda los inicios de la radio en esta ciudad de Hermosillo, en que influyó en forma definitiva en el desarrollo comercial, industrial, agrícola, ganadero y sobre todo en la cultura popular en que han influido decisivamente en el pueblo.
Fronteras y 5 de febrero 139, |